miércoles, 8 de marzo de 2017

Emilio Ravignani


                Emilio Juan Francisco Ravignani nació en Buenos Aires el 15 de enero de 1886. Realizó sus estudios universitarios en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires graduándose en 1909. Se sumó a las filas de la Unión Cívica Radical, precisamente al ingresar a la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, iniciando allí su extensa vida militante dentro del Partido que simbolizaba para él, los valores más puros de democracia, libertad, y respeto a la constitución y las instituciones republicanas. Una vez recibido, en ese mismo año, 1909, comenzó a ejercer la docencia en el Instituto Superior de Profesorado Secundario, encargándose de la asignatura de Historia de América, además, comenzó a colaborar en la revista “Nosotros”.

                Posteriormente, fue profesor de Historia Constitucional Argentina en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de la Plata y luego pasó a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, donde volvió a retomar la asignatura de Historia de América. Su carrera se desarrolló principalmente en esta institución, de la que llegó a ser decano y donde fundaría el Instituto de Investigaciones Históricas. Publicó el Boletín del Instituto, una de las contribuciones más notables a la historiografía y metodología modernas y que sigue editándose en la actualidad. Ravignani era doctor en Derecho y doctor en Filosofía y Letras. En su actividad privada, paralelamente, dio inicio a una larga tradición de abogados en su familia, fundó en 1921, el estudio Jurídico “Ravignani”, que hoy en día, continúa con sus labores.

                Como historiador, Emilio Ravignani, junto con Rómulo Carbía, Luis María Torres y Ricardo Levene, entre otros, formaron la Nueva Escuela Histórica, que comenzó a hacer historia de manera rigurosa y con método científico. En 1920, en pleno proceso de la Reforma Universitaria fue nombrado Director de la Sección de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, bajo el decanato reformista de Alejandro Korn. Allí fundó el Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, que dirigió hasta 1946 y que luego de su muerte llevó su nombre. En la década del 20, Ravignani fue elegido decano en dos ocasiones. También fue uno de los fundadores de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires en 1935.

                Como historiador, desarrolló una obra fundamental para la historia política y jurídica. Su libro Historia Constitucional de la República Argentina de 1927, marcó un hito, y su obra culminante Asambleas Constituyentes Argentinas (1937-1940), en siete tomos, es una obra de gran importancia histórica aún hoy en día. En su obra, focalizó su mirada e investigación en los caudillos y fundamentalmente en Juan Manuel de Rosas, con un enfoque distinto al que se tenía de «barbarie», Ravignani proponía una «conciliación de Rosas y Sarmiento, intentaba lograr la síntesis entre federales y unitarios».

                En el ámbito político, Ravignani se identificó con el
antipersonalismo, siempre con una postura más conservadora dentro de las filas de la U.C.R. de la que proponía el Yrigoyenismo, nunca propuso rupturas, todo lo contrario, fue un hombre de partido que siempre acató y llevó adelante los decisiones que la U.C.R. manifestaba, al punto que fue él mismo quien siendo Diputado más tarde, elaboró un Proyecto de Ley para cambiarle el nombre a las Islas Malvinas por el Nombre de Hipólito Yrigoyen, nunca dejó de levantar las banderas que dieron nacimiento al Partido, siempre fue un defensor a ultranza de la Constitución, las libertades y la República. Siguió el liderazgo en la UCR de Marcelo T. de Alvear. Durante la presidencia de este último, el intendente de Buenos Aires Carlos M. Noel, lo nombró Secretario de Hacienda de la Municipalidad, cargo que desempeñó desde 1922 hasta 1927, allí, demostró su capacidad tanto de hombre de gobierno, como de administrador honesto.

                En el plano partidario Ravignani ocupó muchos cargos, hasta la presidencia del Comité de la Capital de la U.C.R. y el de la seccional 17ª, fue miembro del Comité Nacional, de la Convención Nacional, presidente del Núcleo Unidad, y participó de las reuniones académicas de las sesiones de las comisiones de la Cámara de Diputados.

                Fue uno de los más excepcionales militantes y dirigentes de la Unión Cívica Radical, un extraordinario legislador, un gran intelectual y académico de prestigio internacional que no se encerró atrás de las paredes de una oficina, ni dentro de las páginas de los libros, sino que a sus dotes de académico, también hay que reconocerle grandes virtudes en el plano popular, fue un luchador que nunca abandonó la calle, valiente y audaz, fue un intelectual combativo con grandes virtudes de orador que durante toda su trayectoria política siempre puso por delante los intereses del Partido y de la Nación por sobre los suyos, en tiempos que eran muy difíciles para la democracia y las libertades. Siempre fue un hombre sencillo, jamás un intelectual acartonado, un trabajador de la cultura. Mantenía un gran fervor cívico digno de un gran dirigente de la Unión Cívica Radical, el gran partido que luchaba por reconquistar para el pueblo los derechos asignados en la Constitución Nacional de 1853, perpetrados en esos tiempos por dictaduras infames y populismos fascistas. En la tribuna supo observar y entender el sentir de las masas, en el debate parlamentario se desempeñó con altura y firmeza retomando la defensa de los ideales democráticos.

                Tras el ataque a la Republica consumado por Uriburu y aquellos nefastos e infames generales que golpearon duramente la democracia popular, Ravignani, poseído de una enorme indignación como demócrata, intensificó aún más su militancia radical, lo que le valió llegar en 1936 a la Cámara de Diputados de la Nación, donde sobresalió como legislador trabajador y combativo. Colaboró, a partir de la dictadura infame, con energía en la reorganización nacional de la UCR, en esos tiempos fatales del fraude y la persecuciones continuas a dirigentes radicales, eran tiempos  de una  militancia audaz, valiente y peligrosa a la que Ravignani no le escapó, todo lo contrario, fue uno de los grandes baluartes de aquel radicalismo.

                Durante la década infame (1930-1943), desde que la UCR decidió abandonar el abstencionismo en 1935, resultó elegido diputado nacional en dos periodos consecutivos: 1936-1940 y 1940-1943, este último interrumpido debido al golpe de estado del 4 de junio de 1943.

                También comprendiendo la gravedad de lo que sucedía en Europa, ante el avance del totalitarismo nazi, se metió de lleno a organizar la solidaridad con la II República Española, discrepando con la postura de FORJA, de mirar para otro lado.  En ese mismo período integró la Junta Ejecutiva Central de Acción Argentina, una organización destinada a oponerse al nazismo y presionar al gobierno argentino a declarar la guerra al Eje, junto a Federico Pinedo, Victoria Ocampo, Nicolás Repetto y Julio A. Noble.

                A finales de la década del 30 fue uno de los primeros radicales en comenzar las tratativas con los partidos Socialista y Demócrata Progresista para formar una unión electoral, estrategia que dio origen al sector interno «unionista», sector conservador que dirigió el partido hasta 1946. En esos años participó en la búsqueda de coincidencias con otras fuerzas democráticas para terminar con la vergüenza del fraude y la corrupción conservadora, siendo uno de los principales dirigentes, del sector unionista de la UCR.

                En 1946 resultó elegido nuevamente diputado nacional para el período 1946-1948. Integró entonces el famoso Bloque de los 44, conducido por Ricardo Balbín y Arturo Frondizi del que destacaban también: Raúl Uranga, Silvano Santander, Luis Dellepiane, Nerio Rojas, Ernesto Sammartino Gabriel Del Mazo, Félix J. Liceaga, Oscar López Serrot, Luis Mac Kay, Gregorio Pomar, Honorio Pueyrredón y Antonio Sobral. Este bloque, formó la oposición durante las dos primeras presidencias de Juan D. Perón (1945-1955) y la dirección virtual del partido. Cabe destacar, la acción, el pensamiento, la coherencia y el apego a los principios del partido de aquellos 44 representantes. Este bloque quedó inmortalizado en la conciencia por su tenaz defensa de la democracia y la República, en el Congreso, pudieron ser derrotados por el número, pero nunca en el debate donde se convirtieron en invencibles por sus ideas, su capacidad y su infatigable lucha en defensa de la libertad y los más altos valores republicanos contra un fascismo oculto en una “democracia” populista. Ellos, representan la más importante experiencia legislativa que haya realizado el radicalismo en todo su andar.

                Fue Rector interventor de la UBA desde el 2-11-1943 al 4-11-1943. En 1944, ya casi al final de su vida académica, Ravignani aceptó la oferta de la Universidad de Montevideo, donde se desempeñó como director del Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Humanidades, dos veces al mes viajaba a Montevideo, para atender personalmente la gestión del Instituto de Investigaciones Históricas, y desde allí participaba de reuniones de exiliados argentinos y políticos uruguayos, en un contexto de importantes contradicciones entre los gobiernos de ambos países con referencia a múltiples temas. La victoria del general Juan Domingo Perón en las elecciones de febrero de 1946 llevó, finalmente a Ravignani a su definitivo alejamiento de la Universidad de Buenos Aires, y en diciembre de ese año renunció a su cargo de director del Instituto de Investigaciones Históricas.

                Para la elección de diputados nacionales, de 1951, no rigió la Ley Sáenz Peña como ocurría desde 1912, sino una de circunscripciones uninominales, la Ley 14.032, promulgada en julio de 1951, gracias a la cual cada provincia se dividió en tantas circunscripciones como diputados nacionales debía elegir, por lo que los electores solamente votaban un candidato a diputado (se obtenía la banca por simple pluralidad de sufragios). Merced a esta ley, el oficialismo peronista, se hizo de una mayoría aún más grande en la Cámara baja: 135 bancas para el Partido Peronista y 14 para la UCR, una medida totalitaria, anti democrática y que conspiraba con una Constitución Nacional sometida a los deseos del Peronismo como así también ponía en peligro ciertamente la voluntad de las minorías como así su representación y su vos en los ámbitos deliberativos que Peron transformó en una escribanía para su pretensiones.

                Si bien el escrutinio fue inobjetable, la campaña previa estuvo ensombrecida por los abusos del oficialismo, que era la única fuerza política que podía usar la radio y la incipiente televisión,  controlaba la mayor parte de la prensa gráfica (en abril de ese año el diario “La Prensa” fue expropiado y entregado luego a la CGT, otros fueron cerrados por la Comisión que presidía el diputado oficialista José Emilio Visca y otros periódicos opositores o neutrales estaban muy limitados). Además, se decretó el estado de guerra interno y se apresó a candidatos opositores (entre ellos, Moisés Lebensohn y 25 candidatos a diputados nacionales de la UCR y a 25 de los 28 candidatos a diputado nacional del Partido Socialista por la Capital Federal). La violencia fue tan grande que varios partidos políticos decidieron suspender la campaña proselitista.

                Entre los legisladores nacionales electos por la U.C.R, en 1951 sobresalen Santiago Nudelman, Emilio Ravignani y Carlos Humberto Perette.

                Emilio Ravignani, falleció en Buenos Aires el 8 de marzo de 1954 dejando inmortalizada una vastísima literatura, como así también importantísimos aportes a la historia dentro del campo de la investigación, como legislador una gran trayectoria producto de su inteligencia y capacidad y como dirigente de la Unión Cívica Radical una intachable conducta siendo un claro ejemplo de lucha.

                Su obra como historiador e investigador resultaría interminable, podemos rescatar alguna de sus obras:

· La primera Constitución de Salta y Jujuy, ignorada hasta hoy, La Nación, Buenos Aires, 1911.

· Comisión de Bernardino Rivadavia ante España y otras potencias de Europa 1814-1820, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1913.

· Territorio y población: padrón de la campaña de Buenos Aires, 1778. Padrones complementarios de la ciudad de Buenos Aires, 1806, 1807, 1809, y 1810. Censo de la ciudad y campaña de Montevideo, 1780, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1913.

· Correspondencias generales de la provincia de Buenos Aires: relativas a relaciones exteriores, 1820-1824, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1913.

· Territorio y población: padrón de la ciudad de Buenos Aires, 1778, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1913.

· Relaciones interprovinciales: la Liga Litoral, 1829-1833, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1913.

· Padrones de la ciudad y campaña de Buenos Aires: 1726-1810, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1913.

· Comunicaciones oficiales y confidenciales de gobierno: 1820-1823, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1913.

· Comisión de Bernardino Rivadavia ante España y otras potencias de Europa: 1814-1820, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1913.

· Una comprobación histórica, el comercio de ingleses y la Representación de Hacendados de Moreno, Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1914.

· “Notas para la historia de las ideas en la Universidad de Buenos Aires. El Dr. Carta y la enseñanza de la física experimental”, en Revista de la Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, 1916.

· La sociología, su importancia para los estudios jurídicos, Buenos Aires, 1915.

· Historia del Derecho Argentino, Buenos Aires, 1919.

· Prólogo a Escritos inéditos, de Antonio Zinny, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1921.

· Advertencia a Colección de tratados: 1552 –1553, de Bartolomé de las Casas, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1924.

· La Constitución de 1819, Buenos Aires, 1926.

· Historia Constitucional de la República Argentina, Buenos Aires, 1926-1930.

· Iglesia: cartas anuas de la provincia del Paraguay, Chile y Tucumán, de la Compañía de Jesús, 1609-1614, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1927.

· “Las finanzas argentinas desde 1810 a 1829” (Tesis), en La Nación, Buenos Aires, 6 de marzo de 1927.

· “Dos episodios de nuestras relaciones internacionales”, en La Nación, Buenos Aires, 24 de junio de 1928.

· Un proyecto de Constitución relativo a la autonomía de la Provincia Oriental del Uruguay, Buenos Aires, 1929.

· La política internacional de España al comienzo de primer gobierno de Rosas, Buenos Aires, 1929.

· Las facultades extraordinarias y la suma del poder público en la época de Rosas, Instituto Popular de Conferencias, Buenos Aires, 1930.

· “Cómo manejaba el dictador Juan Manuel de Rosas sus parodias electorales”, en La Nación, Buenos Aires, 6 de julio de 1930.

· Director de tesis: Unitarios y federales en la literatura argentina, de Avelina M. Ibáñez, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1933.

· Noticia preliminar a Catálogo de libros americanos de la Librería Cervantes de Julio Suárez, Buenos Aires, 1933.

· “Designación de una Comisión de Buenos Aires para mediar en la lucha entre Paz y Quiroga (1829-1830)”, en Humanidades, La Plata. 1933.

· Estudios y documentos para la historia del arte colonial, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1934.

· Advertencia a La emancipación hispanoamericana en los Informes Episcopales a Pío VII: Copias y extractos del Archivo Vaticano, de Pedro Leturia, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1935.

· El pacto de la Confederación Argentina, Buenos Aires, 1938.

· “La participación dada por San Martín al Marqués de Torre Tagle en la Independencia del Perú”, en Congreso Internacional de Historia de América, Academia Nacional de la Historia, 1938.

· El Virreinato del Río de la Plata. Su formación histórica e institucional, Buenos Aires, 1938.

· Prólogo a La organización judicial argentina: ensayo histórico. Época colonial y antecedentes patrios hasta 1853, de Manuel Ibáñez Frocham, La Facultad, Buenos Aires, 1938.

· La información histórica y los sofismas de la generalización (un análisis de historiografía y metodología de historización).

· Asambleas constituyentes argentinas, seguidas de los textos constitucionales legislativos y pactos interprovinciales que organizaron políticamente la Nación. Fuentes seleccionadas, coordinadas y anotadas en cumplimiento de la ley 11.857, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1937-1939, 7 tomos.

· “El Virreinato del Río de la Plata (1776-1810)”, en Ricardo Levene (Dir.), Historia de la Nación Argentina, Academia Nacional de la Historia, 1939, volumen IX.

· La participación de Artigas en la génesis del federalismo rioplatense (1813-1820), Cersósimo, Buenos Aires, 1939.

· Advertencia a Ensayos históricos, de Rodolfo Rivarola, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1941.

· Nuevos aportes sobre San Martín, Libertador del Perú, Comisión Nacional de Museos y Monumentos Históricos, Buenos Aires, 1942.

· Prólogo a El Poder legislativo santiagueño en la época de Ibarra: 1820-1851, de Alfredo Gargaro, Junta de Estudios Históricos, Santiago del Estero, 1944.

· Inferencias sobre Juan Manuel de Rosas, Huarpes, Buenos Aires, 1945.

· Los nombres que usó oficialmente la República Argentina, Academia Nacional de la Historia, Buenos Aires, 1947.

· Debate de la Ley Universitaria en la Cámara de Diputados de la Nación, Buenos Aires, 1947.

· Presentación a Actual momento político argentino, de Elpidio González, Unión Cívica Radical. Comité Central de la Capital Federal. Casa Radical, Buenos Aires, 1947.

· Advertencia a Actas capitulares de la Villa de Concepción del Río Cuarto. Años: 1798 a 1812, Academia Nacional de la Historia, Buenos Aires, 1947.

· Documentos para la Historia de la República Oriental del Uruguay, Ediciones del Instituto de Investigaciones Históricas. Universidad de la República, Montevideo, 1949, 3 volúmenes.
· Prefacio a
San Martín y Artigas: ¿adversarios o colaboradores?, de Daniel Hammerly Dupuy, Noel, Buenos Aires, 1951.

· Prólogo a Carne y bronce: exaltación de Artigas, de Agustín Rodríguez Araya, Ediciones LIL, Montevideo, 1951.

· Trascendencia de los ideales y la acción de Artigas en la Revolución Argentina y Americana, Montes, Buenos Aires, 1951.



Pablo Eduardo Vázquez

viernes, 3 de febrero de 2017

Gabino Ezeiza Payador y Radical


                Con respecto a su nacimiento no se sabe con claridad cual fe la fecha real, algunos fijan como su nacimiento el 3 de febrero de 1858 y otros el 19 de febrero de ese mismo año, lo cierto es que no se ha podido hallar documentación que avale alguna de las mencionadas fechas pero si podemos decir que entre el 3 y el 19 de febrero de 1858 se produjo el nacimiento de Gabino Ezeiza.

                Gabino Jacinto Ezeiza, nació en una modesta casa de Chacabuco al 242, en el barrio de Monserrat, Buenos Aires. Su bautismo se realizó el 6 de abril de 1858 en la Parroquia de la Concepción. Era hijo de Joaquín Ezeiza y de Joaquina García. Siendo de raza negra, poseía  apellido europeo, la razón era que su padre había servido a la familia Ezeiza y ésta, lo habían incorporado a su identidad. Don Joaquín fue dado de alta en el ejército con el grado de subteniente 2º, en el 2º Batallón del 3º Regimiento, 1ª División Buenos Aires y destinado a la guerra con el Paraguay. Comenzó su campaña el 1º de julio de 1865 en Ayuí Chico y finalizó en Tuyutí, donde falleció el 18 de mayo de 1867. A menos de dos meses de iniciada la guerra, Joaquín Ezeiza está en el frente con el grado de subteniente 2º, lo que hace sospechar que no tenía actividad militar anterior. En 1873, y según relato del propio Gabino, hacía varios años que había quedado huérfano de padre y madre, ya que ésta murió con anterioridad a la muerte del padre en 1867.

                Gabino, vivió en una casa humilde de la calle Azul 92, hasta el día de su muerte.  En el lugar existe hoy una panadería que lleva su nombre "Don Gabino" en cuya entrada una placa de bronce nos recuerda su grandeza.

                Vivió su juventud como la gran mayoría de los hombres de raza negra de la época, concentrados comúnmente en las parroquias de Balvanera, Montserrat, San Telmo, Catedral y La Concepción, constituían un núcleo importante en la población de Buenos Aires y a pesar de los años transcurridos desde la abolición de la esclavitud, muchos hombres y mujeres continuaban sirviendo a sus antiguos amos. Lo cierto es que desde muy chico, el negrito Gabino se entreveró en las pulperías de su barrio y de San Telmo. Huérfano desde pequeño de Padre y madre, en esas pulperías conoció a Pancho Luna, un pardo anciano quien le enseñó los rudimentos de la guitarra.

                De muy joven, incursionó en la escritura participando en distintas publicaciones de su comunidad, firmaba con el seudónimo de “Liberato” y hasta fue director literario del semanario La Juventud.  A partir de su segundo número el periódico comenzó a aparecer los domingos y en esa edición obsequiaba a sus lectoras un cuento por entrega titulado El Ramo de Flores, con el subtítulo de Leyendas de Costumbres y firmado por Liberato. El joven estaba a punto de cumplir dieciocho años y sus pensamientos eran de ensoñación y romanticismo. Había logrado en parte materializar su confesada inclinación por las letras, dirigía la sección literaria del periódico en que colaboraba y era el niño mimado de aquella sociedad. Se presume que Ezeiza se consagró entero al canto en años posteriores a esta etapa de su vida, bien pudiera ser desde su alejamiento del periódico a mediados de 1878 o en las proximidades de 1880. Para mediados de 1879, tenía fijado su domicilio en la calle Defensa 343, dentro de los límites de la Parroquia de San Telmo y su oficio declarado era el de jornalero. Su esposa era Petrona Peñaloza, bisnieta del caudillo riojano Ángel Vicente Peñaloza, “El Chacho”, con quien engendraron diez hijos.

                Su maestro en la iniciación de la payada, fue el también afroporteño Pancho Luna. A partir de allí, Gabino Ezeiza adquirió celebridad como payador, consagrándose como el más importante de la época, fue autor de más de quinientas composiciones, que él mismo interpretaba. Gabino, el payador que inventó la contienda e improvisó con milongas, fue precursor de las primeras letras de tango, afirmaba que la milonga (campera) proviene del candombe afro-rioplatense, el cual se formó a partir de viejos ritmos africanos.

                Ezeiza fue uno de los más famosos payadores, tanto en su tierra como en el Uruguay. Sus contrapuntos se hicieron famosos y se recuerda el sostenido el 23 de julio de 1884 en el Teatro Artigas de Montevideo con el cantor oriental Juan de Nava presenciado por un numeroso auditorio. En tal encuentro Ezeiza improvisó allí la que sería la popular canción Heroico Paysandú, con la cual derrotó a Nava. Gabino sería considerado el más antiguo y notable payador del Río de la Plata. Fue el trovador de la pampa, iba con su guitarra de rancho en rancho y de pulpería en pulpería, glosando los acontecimientos más notables, recordando los altos hechos de los hombres ilustres, y llevando a todas partes las palpitaciones del alma nacional.

                Gardel y Razzano lo conocieron en los comités políticos, como a casi todos los payadores de aquel tiempo, y ese conocimiento se hizo trato amigo en la rueda del popular Café de los Angelitos. A su muerte, el dúo cantó en su homenaje Heroico Paysandú, que años después llevó al disco Gardel.

                Recorría los pueblos del interior con su arte y su guitarra, lo hizo también con un circo de su propiedad, el llamado Pabellón Argentino que perdió en un incendio en el año 1893 ocasionado por aquellos enemigos políticos del radicalismo, aquellos mismos oligarcas que formaban un contubernio nefasto para los destinos del país.

                Hijo del pueblo y entre el pueblo criado, se identificaba con el paisano, con el hombre del pueblo. Grabó discos, algunos con acompañamiento de Manuel Campoamor en piano, célebre compositor del tango "La Cara de la Luna", y recopiló sus versos en el folleto "Cantos a la Patria".

                Poco recordado como militante político, Gabino fue un hombre de grandes convicciones cívicas y un gran militante, leal y honesto, primero seguidor de Leandro Alem, y más tarde demostrando su total fidelidad al gran caudillo, Don Hipólito Yrigoyen, pero su historia militante y comprometida con las cuestiones de nuestra sociedad se pueden encontrar una década antes al nacimiento de la Unión Cívica Radical, registrándose  su activa participación en la revolución del ochenta, en defensa de una causa que consideraba justa.

                Corría el mes de mayo de 1880, en Buenos Aires, la agitación política que se vivía en aquellos días era el presagio de la inevitable lucha fratricida que se desencadenaría poco tiempo después. El enfrentamiento entre el Dr. Carlos Tejedor, Gobernador de la Provincia y candidato presidencial del Partido Autonomista y el general Julio A. Roca, ex Ministro de la Guerra y candidato del Partido Nacionalista, había llegado al máximo de intolerancia; cada uno exigía la renuncia del otro como prenda de paz, pero la posición intransigente de ambos hacía imposible cualquier tipo de negociación. La lucha estalló y finalmente, con la renuncia del Dr. Tejedor, el 30 de junio se concertó la paz sobre la base de la Ley de Federalización, que tras largos debates se sancionó el 21 de setiembre. En ella se declaraba capital de la República y asiento del gobierno nacional al municipio de la ciudad de Buenos Aires. Gabino Ezeiza en el tiempo de estos sucesos tenía 22 años y según sus biógrafos participó en forma activa de los mismos. La revista “Lo que canta el pueblo” expresa: “Concurrió al combate del 21 de junio con el batallón 15 de Febrero, a las órdenes del comandante Elliot y el entonces mayor Vico, donde se comportó bizarramente recitando algunas estrofas en el momento de la lucha”.

                Ya en 1890 con el nacimiento de la Unión Cívica, participó de la revolución del Parque siguiendo y apoyando el liderazgo de Leandro Alem, donde participó en los enfrentamientos terminando preso.

                En 1893 Gabino se independiza de Podestá-Scotti e instala su propio circo. Una de las primeras actuaciones se produce en el mes de abril en la ciudad de Rosario, donde ofrecía ejercicios ecuestres y gimnásticos a cargo de la familia Holmer, dramas criollos y su propia actuación. El picadero se llamaba “Circo Gabino Ezeiza”.

                Meses después, la revolución radical en Santa Fe, acaecida el 30 de julio, estaba en plena efervescencia. El jefe político de la misma, el doctor Mariano Candioti, que asumiera el 3 de agosto la gobernación de la provincia en nombre de la junta revolucionaria, y tuvo que renunciar el día 24, haciéndose cargo de la misma el interventor Baldomero Llerena. Si bien en los primeros momentos parecieran haberse aquietado las aguas, con el correr de los días el clima político se fue enrareciendo nuevamente y ante el peligroso cariz que tomaban los acontecimientos el gobierno nacional envió como nuevo interventor al general Liborio Bernal, quien asumió el 23 de setiembre. A partir de aquí todo se precipitó y al día siguiente estalló nuevamente la revolución y la lucha armada fue un hecho en diversos lugares de la ciudad y en otros departamentos de la provincia. Ezeiza, quien según algunos habría llegado a la capital de la provincia unos días antes con el santo y seña de la revolución, instaló su circo en la calle San Jerónimo entre Tucumán y Rioja. Iniciada la Revolución Radical de 1893, Gabino, con varios componentes de su compañía improvisó un cantón en esa misma esquina, volcando un tranvía a caballo. Se cuenta que sofocada la sedición y presos los integrantes de la trouppe circense, éstos en su mayoría extranjeros, se defendieron diciendo que Ezeiza los había obligado a pelear contra su voluntad. El día 25 y a medida que las fuerzas gubernamentales ganaban posiciones, la lucha se hizo más cruenta, viéndose obligados los revolucionarios a buscar posiciones de resguardo. Gabino, quien se hallaba luchando al lado de un “batallón suizo”, buscó junto a éstos refugio en la estación del ex Ferrocarril Provincial, salvando la vida en forma providencial.

                En las primeras horas de la mañana del día 26, la intentona revolucionaria había sido derrotada. Gabino fue detenido en Rosario el 18 de noviembre, después de cincuenta y tres días de estar fugitivo. El doctor David Peña, director del diario oficialista “Nueva Época”, comentaba, días más tarde de ocurridos estos sucesos, en un artículo que tituló: “Un payador metido a revolucionario”: Gabino Ezeiza había trocado su guitarra por el fusil radical. Ya no es un misterio que entre los cachivaches de su circo vinieron armas para los revolucionarios de Santa Fe y que los anuncios de su llegada y estreno fueron una contraseña revolucionaria”. Se desconoce en qué fecha fue puesto en libertad, pero se sospecha que fue producida pocos meses después.

                Siguió a lo largo de su vida defendiendo los idearios de la Unión Cívica radical al tiempo que recorría las diferentes pulperías y teatros llevando su guitarra y sus payadas. Ya en el  año 1914, Gabino estaba dedicado de cuerpo y alma a hacer proselitismo a favor de la Unión Cívica Radical y para ello no mezquinaba esfuerzos ni sacrificios, ya sea colaborando con su canto en reuniones partidarias o sirviendo de enlace entre personajes influyentes de la misma causa.


Fotografía gentileza del Sr. Eduardo Quinteros. Fue obtenida el 8 de Julio de 1916 (poco tiempo antes de la muerte de Gabino acaecida el 12 de octubre) en Justiniano Posse provincia de Córdoba. A la izquierda de Gabino aparece Salvador Quinteros, primer agricultor criollo de la zona, y a su derecha la Sra. Juana Paredes de Quinteros.

                Tras su agitada vida de cantor trashumante y como muestra inequívoca de cansancio es que Gabino centra su actividad en bares y cafés de Buenos Aires. En ese entonces tenía 56 años, y a pesar de sus múltiples actuaciones, lo que ganaba sólo alcanzaba para lo más indispensable y si bien no padecía un estado de indigencia total, la pobreza que lo cercaba le mostraba el duro rostro de la realidad. La calidad de vida que en otra época disfrutó, había cesado.

                Falleció de endocarditis a las 16.25 horas en el barrio de Flores el 12 de octubre de 1916 a los 58 años, día que asumió la presidencia de la Nación Hipólito Yrigoyen, su fallecimiento se dio el mismo día en que su amado partido, la Unión Cívica Radical llegaba al poder después de más de 25 años de lucha, revoluciones y profesión de un ideario que cambiaría para siempre los destinos de la Argentina. Músico y payador argentino, murió pobre, en su vieja casa de Floresta. Como herencia dejaría el recuerdo de haber sido el más importante payador, reconocido por grandes como Carlos Gardel y en su rol cívico toda una vida de fidelidad y conducta defendiendo y promulgando los principios ideológicos de la Unión Cívica Radical.

 

Pablo Eduardo Vázquez

jueves, 2 de febrero de 2017

RAMON EDGARDO ACUÑA – UCR Catamarca


                El Dr. Ramón Edgardo Acuña, nació en Catamarca el 3 de Julio de 1917. Era hijo de Jacobo Segundo Acuña Figueroa, participante del mitin del Jardín Florida junto a Leandro Alem y militante de la primera hora de la Unión Cívica Radical, proveniente de una vieja y tradicional familia de la Provincia, los archivos remontan la existencia de la familia en Catamarca por el año 1772, además, Ramón, era descendiente de otros personajes importantes como de Pío Isaac Acuña y Francisco de Acuña.
                Ramón, Estudió en la Universidad Nacional de La Plata, donde egresó con el título de Abogado en 17 de mayo de 1943. Allí mismo, contrajo matrimonio con Nelly Larraín Santa Marina (nacida en La Plata) el 1 de abril de 1943, tuvieron cuatro hijos: Ramón Edgardo, María Angélica, María Cristina, Luis Fernando.
                Comenzó a militar en el grupo FORJA, en aquellos tiempos ocuparía el cargo de delegado ante el Comité Nacional en la década de los 40’. En la década del 50’ fue candidato a Gobernador de Catamarca, fue encarcelado por el gobierno peronista de Vicente Saadi. Integró las filas del sabatinismo, siendo elegido Senador provincial, Convencional Nacio­nal Constituyente en 1957, Diputado Nacional 1958-62, Pre canditado a la fórmula presidencial en el año 1963, su nombre fue auspiciado por políticos de la talla de los hermanos Mercader, según lo relataba Anselmo Marini.
                Luego, sería elegido Senador Na­cional en 1963-66.Presidió durante el gobierno del Dr. Arturo Illia la Comisión de Relaciones Exterio­res del Senado, correspondiéndole recibir a figuras como Charles De Gaulle o Robert Kennedy. Durante su mandato, abandonó junto a Ricardo Bassi el bloque radical por no estar de acuerdo con elevar la cuota argentina ante el Fondo Monetario internacional (FMI), y en septiembre de 1965 ambos senadores presentaron un proyecto de ley propiciando que nuestro país se desafiliara del FMI, del BIRF y la Corporación Financiera Internacional. (La Nación del 28-IX-1965: pág. 1 y 16) Mantuvo duras posturas vinculadas con el rol de la OEA durante la invasión a Santo Domingo y propició un acercamiento con el peronismo que le mereció el reconocimiento del General Perón desde su exilio en Madrid.
                En el año 1965 fue Presidente de la Convención Constituyente de Catamarca. En el año 1966 intentó sin éxito, junto a los generales Rosas y Caro, impedir el golpe militar que se estaba gestando contra el gobierno radical. Con posterioridad al derrocamiento del Presidente Illía conformó junto a hombres como Marcelo Sánchez Sorondo o el General Carlos Augusto Caro el Movimiento de la Revolución Nacional en contra de la dictadura del General Onganía, fue luego Copresidente del Encuentro para los argentinos. Cofundador del Movimiento de Renovación y Cambio de la U.C.R, y Co-presidente de la Asamblea por los Derechos Humanos, en los difíciles tiempos de la dictadura.
                A partir de 1983, estando ya su salud deteriorada, fue designado mediante el Decreto n° 151, del 13 de diciembre de 1983, firmado por el Presidente Raúl Alfonsín, Asesor de la Presidencia de la Nación con rango de Secretario de Estado, cargo que desempeñaba a la fecha de su fallecimiento. En tal función le correspondió representar al presidente Alfonsín en distintos encuentros vinculados a la defensa de los derechos humanos. Enemistado con el sector encabezado por el gobernador Arnoldo Castillo, a quien objetaba por haber sido gobernador durante el procesos militar de 1976-1983, fue expulsado del radicalismo catamarqueño poco antes de fallecer.
                Político de gran formación cultural, gran conocedor de la literatura inglesa, autor de libros de poesías, entre ellos "Poemas y canciones" y "Rosas Cardinales". Fue un gran dirigente siempre apoyando la causa popular, el régimen republicano y defendiendo los más altos valores democráticos, supo gozar de la amistad y la confianza de dirigentes como Raúl Alfonsin hasta el día mismo de su fallecimiento el 2 de febrero de 1989.

Pablo Eduardo Vázquez

domingo, 29 de enero de 2017

RAMÓN ARTURO AHUMADA – UCR Catamarca

                El Dr. Ramón Arturo Ahumada y Avellaneda, nació en Sucma, El Alto, una pequeña localidad de la Provincia de Catamarca en 1893, su padre era Ramón Clero Ahumada y Segura, y su madre  Doña Asunción Avellaneda. Los Ahumada, eran una familia de gran tradición en la provincia de Catamarca, a la vez que poseían una gran fortuna y un destacado nivel socioeconómico, fue una familia que supo estar vinculada siempre al poder y la política catamarqueña.

                Ramón Arturo era medio hermano de Ramón Clero Ahumada quien fuera el primer Gobernador Radical de la Provincia de Catamarca, y que asumió la gobernación por el período 1920-1924, siendo este el primer Ahumada en integrar las filas de la Unión Cívica Radical cuando dejó el partido Constitucional. Ramón Arturo siguió los pasos de su medio hermano y ocupó un rol protagónico en las filas del radicalismo catamarqueño donde desarrolló su vida política y pública.

                Ramón Arturo, estudió y se recibió de abogado, profesión que desarrolló hasta el final de su vida, tanto en el ámbito privado como público, siendo reconocido como un prestigioso abogado, juez y jurista entre sus propios pares.

                Contrajo matrimonio  con Doña Sara González Cáceres, tuvieron tres hijos: Don Emir Edgar Ahumada y González Cáceres. Doña Sara Lilia Ahumada y González Cáceres. Don Adolfo Cesar Ahumada y González Cáceres.

                De joven y aun siendo estudiante, se afilió a la Unión Cívica Radical, partido en el que desarrollaría una gran actividad política y publica, siendo Diputado Provincial, luego Senador Provincial y Ministro de Gobierno, representando al partido con hidalguía, honestidad y un fuerte contenido ético y moral en ambas cámaras provinciales como así también cuando le tocó desarrollarse en cargos del Poder ejecutivo.

                Sin trascender a nivel nacional, la política le deparó una larga trayectoria en el ámbito provincial dentro de las filas de la Unión Cívica Radical, al fallecer, en enero de 1957, era miembro del Poder Judicial local.


Pablo Eduardo Vázquez

jueves, 26 de enero de 2017

URBANO GIRARDI




EL RADICALISMO CATAMARQUEÑO

Urbano Girardi, nació en Piedra Blanca, Provincia de Catamarca, el 25 de febrero de 1885. Era hijo de don Luigi Pascuale Girardi, un farmacéutico italiano y de una catamarqueña, doña Concepción Molas. Urbano, de joven se dedicó a las labores agropecuarias en sus tierras de Piedra Blanca, Collagasta y Balcosna, además, su gran labor en la mencionada profesión, le valió el reconocimiento de sus pares y de esta forma, llegó a integrar las sociedades rurales de Fray Mamerto Esquiú y Valle Viejo.  Entre sus otras ocupaciones, Girardi trabajó varios años como gerente del Banco de la Provincia. En ambas tareas, promulgó, apoyó y se ocupó intensamente por el mejoramiento de la industria de su provincia, este esfuerzo le sirvió de manera significativa para que su imagen creciera entre la sociedad catamarqueña.
Fue una figura muy importante del Radicalismo catamarqueño. Su recorrido a través de la política lo inició de joven cuando adscribió a la lucha que llevaba adelante la Unión Cívica Radical, allí vio expresado tanto sus ideales como su pensamiento y acción personal. Se caracterizó por ser un hombre honesto con grandes valores éticos y morales que hacía de su conducta su credo más valioso, sus principios no eran otros que los mismos de la U.C.R., respeto a la Constitución Nacional y las instituciones republicanas, libertad, igualdad y participación del pueblo en la cuestión pública.
Se desempeñó como legislador provincial, manteniendo su lealtad con la línea histórica del radicalismo inspirada por Hipólito Yrigoyen, lo que unido a su gran prestigio lo llevó a ser elegido Gobernador de Catamarca en 1928.
La renovación de la Gobernación fue bastante traumática, tras desavenencias políticas y falta de consenso dentro del Colegio Electoral, la realización de elecciones fue postergada. De esa manera, el periodo del Gobernador Madueño concluyó sin  tener sucesor, por lo que el gobernador saliente entrego el mando al presidente provisional del senado, doctor Tomas A. Vergara. El gobernador provisorio convoco a nuevas elecciones presentándose únicamente la Unión Cívica Radical con la formula Urbano Girardi-Julio Figueroa. El 29 de abril de 1928 se realizaron las elecciones, la Unión Cívica Radical obtuvo 10765 votos contra 1264 en blanco y 275 del Partido Socialista que había presentado candidatos solamente en Valle viejo, Andalgalá, La Paz y San Fernando. De esta manera Urbano Girardi es proclamado Gobernador de la Provincia de Catamarca, iniciando el ejercicio de la primera magistratura de la provincia desde el 9 de julio de 1928.
Girardi, fiel a su formación y sus ideales, pretendió darle a su gobierno un perfil austero y progresista, sus dos ejes centrales eran, el saneamiento de la economía catamarqueña e impulsar el desarrollo de la industria, para él eran sustanciales estos dos ejes para sacar a la sociedad Catamarqueña del atraso, como así también para terminar definitivamente con una Provincia deficitaria que llevaba más de una década en números rojos. Como Gobernador, Urbano Girardi dejó las huellas indelebles de su honradez, de sus nobles intensiones y de sus benéficas obras de gobierno.
Su gobierno trató de llevar a cabo varias iniciativas de bien público. En una economía de subsistencia, como la catamarqueña, todos los gobernantes trataron de mejorar y reordenar el sistema de percepción de rentas, instrumentando diversas medidas entre la que sobresalen las nuevas valuaciones de las propiedades territoriales. Para sanear el déficit fiscal que arrastraban las arcas de la provincia propuso renovar la legislación rentística para de ese modo, mejorar la recaudación y emprender políticas tendientes a solucionar problemas. A fin de mejorar la recaudación, se dictó una nueva Ley de Marcas y Señales, la cual arrojó una notable mejoría en la recaudación. En este sentido se aprobaron nuevas leyes de patente, consumo y sellos lo que permitió incrementar el presupuesto  en una suma mayor, además, se avanzó en una mayor presión impositiva a la vez que se buscaba nuevos ingresos centralizando la recaudación de aquellos que estaban en manos de los municipios, lo que generó reacciones adversas de los contribuyentes,, tanto los pobladores como los municipios sentían una asfixia financiero y lo hicieron notar en los reiterados reclamos.
El 1º de octubre de 1928 se aprobaron las obras de pavimentación de la capital para lo que se contrató a la empresa Warren Brothers en la suma de $1.250.000, los trabajos se desarrollaron con celeridad y pudieron inaugurarse a comienzos de 1930. Asimismo se realizaron trabajos de embellecimiento de la plaza principal, se amplió el  ancho de las avenidas laterales y se realizaron trabajos para mejorar el servicio eléctrico, para lo cual se contrató a la compañía Siemens Schukers.
La gestión gubernativa de Girardi se vio interrumpida por el golpe militar que depuso a Yrigoyen el 6 de  septiembre de 1930 y que fue encabezada por el Gral. Uriburu, dando así comienzo a una de las dictaduras más nefastas de nuestra historia que fue conocida como la “Década Infame”, implantándose el fraude, la persecución política, los contubernios políticos y la entrega continua del patrimonio nacional a las grandes corporaciones y monopolios internacionales. En la Provincia de Catamarca, Girardi fue depuesto y usurpado su gobierno por Pablo Calatayud, allí, fue el jefe del levantamiento el jefe del Regimiento Tte. Coronel Arturo Chamorro, quien luego, asumió el gobierno en nombre de la Junta Revolucionaria.
A Urbano Girardi, como a tantos otros dirigentes del radicalismo le toco vivir una de las etapas más aciagas de la Unión Cívica Radical, iniciada la década infame, desde el gobierno encarcelaron a los principales dirigentes del radicalismo, los que gozaron de la libertad eran sujeto de continuas persecuciones y difamaciones públicas, se proscribía a la Unión Cívica Radical esporádicamente cada vez que se iba a desarrollar alguna elección con el fin de que ésta no saliera triunfante de la contienda electoral y a todo esto se le sumaba la desaparición del gran Caudillo, Hipólito Yrigoyen, de esta forma y ante todos estos motivos, la Unión Cívica radical había quedado casi desmembrada. En este contexto fue que Urbano Girardi fue uno de los dirigentes que le toco conducir la Unión Cívica Radical en Catamarca. Los radicales de todo el país y los catamarqueños no fueron la excepción, se propusieron y  entablaron una lucha feroz y sin cuartel contra el fraude más escandaloso, que imperaba en Catamarca. Fue dos veces candidato a gobernador por el radicalismo y elector a presidente y vicepresidente de la Nación. También, fue miembro de la Convención Nacional durante los años de la década infame, y presidente de la Convención Provincial de la UCR de Catamarca a partir de 1941.
Falleció en su casa de Fray M. Esquiú el 26 de enero de 1945, a los 59 años. Al fallecer, la prensa dijo de él que fue un “miembro de la Unión Cívica Radical que ofreció un ejemplo de consecuencia, pues sostuvo su credo en la buena y en la mala fortuna.”


Pablo Eduardo Vázquez