Arnoldo Aníbal Castillo nació el
29 de abril de 1922 en Quilmes, provincia de Buenos Aires. Hijo de Gualberto
Castillo y Carmen Berrondo, se estableció siendo joven en la provincia de
Catamarca, fue allí donde se crió, formó su propia familia y desarrolló la
carrera política que lo llevaría en tres oportunidades a la Gobernación.
Cursó sus estudios primarios en
el Colegio Padre Ramón de la Quintana y en la Escuela Normal Fray Mamerto
Esquiú, concluyendo el ciclo secundario en el Colegio Nacional Fidel Mardoqueo
Castro. Hizo el primer año de Ingeniería Mecánica en la Universidad Nacional de
Córdoba y hasta el segundo año de Ingeniería en Minas en la Universidad de San
Juan. No pudo terminar los estudios superiores, pero cosechó una larga y
fructífera experiencia como empleado de la delegación Catamarca de Vialidad
Nacional, donde inició su carrera en la administración pública con 20 años, en
1942. Llegó hasta el máximo puesto que podía alcanzar un agente sin estudios
universitarios completos y se desempeñó en el puesto de operador encargado de
comisiones de estudios, con especialización en caminos de montaña.
Se
Casó en primeras nupcias con María del Valle Reyes, de cuya unión nacieron sus
tres hijos, Dora, Víctor Arnoldo y Oscar Aníbal. Luego de enviudar contrae
matrimonio con Inés Acuña.
En 1949 se radicó en Bolivia en
su calidad de integrante de la Comisión Argentino-Boliviana Ferroviaria y Vial,
conformada para la construcción de la Ruta Panamericana. Volvió a Catamarca en
1950 y se dedicó a la actividad privada hasta 1963, Afiliado desde su juventud
a la Unión Cívica Radical, Fue, sin duda uno de los dirigentes más importantes
del radicalismo catamarqueño de los últimos cincuenta años. En 1963 fue elegido
diputado provincial. Tres años más tarde fue elegido intendente de la capital
de la provincia, aunque no pudo asumir por el golpe de estado que derrocó al
presidente Illia, y que instauró la dictadura de Juan Carlos Onganía.
En 1971, durante la dictadura de
Lanusse, fue nombrado intendente de facto de la capital provincial,
ocupando ese cargo durante un año. En el período 1972 -
1973 ejerce nuevamente el cargo de Intendente capitalino, cargo que ocuparía
nuevamente en el período 1976 a 1978.
En marzo de 1981 fue nombrado
gobernador por el dictador Jorge Rafael Videla; antes de asumir renunció a su
afiliación a la UCR, que recuperó apenas dejó el cargo de Gobernador de facto.
Durante esta primera gestión normalizó en lo posible la situación de la
provincia, impidiendo los arrestos y persecuciones por causas políticas. En
diciembre de 1983 entregó el gobierno a Ramón Saadi, del Partido Justicialista,
de quien fue un notorio opositor.
La contradictoria vida política
de don Arnoldo Castillo –hombre absolutamente honrado- lo llevó a colaborar
tanto con la dictadura de Onganía, como con el “proceso de reorganización
nacional”, siendo un hombre de paz y democrático que defendía los postulados de
la libertad y la igualdad. Durante el ejercicio de sus funciones en los
gobiernos de factos, intento y puso freno al totalitarismo y la violación de
los derechos humanos, intentó desde la función pública garantizar los más
elementales derechos para toda la sociedad catamarqueña.
Recuperada la democracia en 1983,
y siendo afiliado radical, Castillo se enfrentó con el régimen ominoso de la
familia Saadi. Al estallar el enorme escándalo a partir del asesinato de la
adolescente María Soledad Morales, La presión popular expresada, fundamentalmente, en las Marchas del
Silencio, derivó en la Intervención Federal a la provincia el 17 de abril de
1991, mediante el Decreto Nº 712, firmado por el presidente de la nación
Carlos Menem. Entre los meses de abril y diciembre de 1991, el interventor Luis
Prol, no sin resistencias, motorizó el llamado a elecciones provinciales para
elegir gobernador y vice, diputados nacionales y provinciales, poniendo término
a su intervención. En el corto lapso temporal de siete meses las fuerzas
políticas debieron organizarse para la contienda electoral.
Arnoldo Castillo buscó una alianza
que permitiera a la oposición, enfrentar a los Saadi, logrando conformar el
Frente Cívico y Social, liderado por el radicalismo. Éste frente, lo llevó como
candidato a gobernador y logró la victoria en 1991. La fórmula Arnoldo Castillo y Simón Hernández, se consagraron Gobernador y Vice
gobernador respectivamente con los siguientes guarismos: Frente Cívico y Social
62.812 votos, Movimiento de Afirmación Popular (MAP) 48.002 votos. Asumieron la
gobernación de Catamarca el 10 de diciembre de 1991 hasta el 10 de diciembre de
1995. Luego de una reelección que les daría un contundente y aplastante triunfo
sobre la fórmula del partido justicialista gobernaría la provincia hasta el 10
de diciembre de 1999.
Durante su mandato al frente de
la Gobernación de Catamarca, llevó la paz y, muy esencialmente, se destruyó una
organización sombría de impunidad y corrupción liderada por la familia Saadi.
Puso en acción un importante
plan de inversión en obra pública y, de manera especial, en las rutas de la
provincia y la electrificación rural, así como en educación. Entre tales obras,
se destacan la pavimentación de la Ruta Nacional 60 hasta el Paso de San
Francisco, camino a Chile, una obra de verdadera importancia para el comercio exterior del país a través del
Pacífico. Y el tramo
correspondiente a la Cuesta del Portezuelo de la Ruta Provincial 42, que
comunica la capital con Santiago del Estero, con esta obra, produjo un acercamiento
entre los habitantes de varios departamentos del este provincial separados por
ese casi infranqueable vallado que es el cordón del Ancasti. De esta forma, .inició un sostenido plan de obra pública, en la
red vial y viviendas.
Además, en 1994, firma el contrato para la explotación de la mina Bajo La Alumbrera. Se
impulsa la ley de diferimiento impositivo para facilitar la instalación de empresas
y generación de empleo. Se inicia un proceso de cambio de la matriz productiva
con asistencia a productores para la reconversión varietal de la vid, del
nogal y desarrollo de la olivicultura. También se implementa el programa de
erradicación de escuelas rancho y se concluye y habilita el
Nuevo Hospital San Juan Bautista.

Arnoldo Castillo, fue, tal vez,
el último de los caudillos, con un gran carisma, lealtad hacia la gente, permanente espíritu de servicio y lo
destacaba el gran entusiasmo con el que encaraba cada uno de sus proyectos.
Luego de haber dejado la
gobernación, Arnoldo, se vio aquejado de una afección pulmonar y una progresiva
diabetes, que lo inhabilitaron físicamente y permaneció hospitalizado durante
años. Falleció en San Fernando del Valle de Catamarca en la madrugada del 29 de
septiembre de 2005, a los 83 años de edad.
Pablo
Eduardo Vázquez