miércoles, 28 de diciembre de 2011

Manifiesto de la fundación de FORJA


Fuente: Jauretche, Arturo, FORJA y la década infame, Buenos Aires, Peña Lillo Editor, 1984, págs. 19-22, 89-92

Declaración aprobada en la asamblea constituyente del 29 de junio de 1935

Somos una Argentina Colonial: queremos ser una Argentina Libre

La Asamblea Constituyente de la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, considerando; 
Folleto de F.O.R.J.A.
  1. Que el proceso histórico Argentino en particular y Latinoamérica en general, revelan la existencia de una lucha permanente del pueblo en procura de su Soberanía Popular para la realización de los fines emancipadores de la Revolución Americana, contra las oligarquías como agentes de los imperialismos en su penetración económica, política y cultural, que se oponen al total cumplimiento de los destinos de América.
  2. Que la Unión Cívica Radical ha sido desde su origen la fuerza coordinadora de esa lucha por el imperio de la Soberanía popular y la realización de sus fines emancipadores.
  3. Que el actual recrudecimiento de los obstáculos supuestos al ejercicio de la voluntad popular corresponde a una mayor agudización de la realidad colonial, económica y cultural del país;
Declara:
  1. Que la tarea de la nueva emancipación se lo pueda realizarse por la acción de los pueblos.
  2. Que corresponde a la Unión Cívica Radical, ser el instrumento de esa tarea, consumando hasta su totalidad la obra trucada por la desaparición de Hipólito Yrigoyen.
  3. Que para ello es necesario en el orden interno del Partido, dotarlo de un estatuto que, estableciendo el voto directo del afiliado auténtico y cotizando, asegure la soberanía del pueblo radical, y en orden externo, precisar las causas del enfeudamiento argentino al privilegio de los monopolios extranjeros proponer las soluciones reivindicadoras y adoptar una táctica y los métodos de lucha adecuados a la naturaleza de las obstáculos que se oponen a la realización de las destinos nacionales.
  4. Que es imprescindible luchar dentro del Partido, para que este recobre la línea de principismo e intransigencia que lo caracterizó desde sus orígenes, única forma de cumplir incorruptiblemente los ideales que le dieron vida y determinan su perduración histórica al servicio de la Nación Argentina.
Dentro de estos conceptos y tales fines, la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, F.O.R.J.A., abre sus puestas a todos los radicales y particularmente a los jóvenes que aspiren a intervenir en la construcción de la Argentina grande y libre soñada por Hipólito Yrigoyen.

- Por el radicalismo a la soberanía popular
- Por la soberanía nacional a la emancipación del pueblo argentino
PREÁMBULO
La Fuerza Orientadora Radical de la Joven Argentina, F.O.R.J.A., conforme a la misión que se ha impuesto, está en la necesidad de plantear a la consideración de los radicales de toda la República, cuál es la situación creada a la Unión Cívica Radical, por los actos de sus direcciones, que tienden a destruirla por el abandono de los ideales que le dieron origen,  y por el debilitamiento progresivo de los valores morales que han definido al movimiento histórico del radicalismo.
Desde el 6 de septiembre de 1930, las oligarquías gubernamentales desarrollan un plan sistemático para aniquilar la soberanía del pueblo, transfiriendo a grupos de especuladores el goce de los bienes del la Nación, sin hallar resistencia efectiva en los llamados partidos opositores que aprovechando la abstención radical, fueron a compartir posiciones con el pretexto de defender desde ellas los derechos populares.
Ninguna desilusión hemos sufrido al verles arrastrados por el camino de su destino común con los gobernantes, porque, como ellos, han entrado en el manejo del Estado, sin contar con la verdadera voluntad del pueblo.
En cambio hemos alentado durante los últimos años la creencia de que las direcciones de la Unión Cívica Radical fueran, como debían ser, el centro de la defensa indeclinable de los intereses de la soberanía nacional, y hemos sacudido, con favor, todos los esfuerzos  de liberación que ellas auspiciaron o condujeron.
Después, esas direcciones han abandonado sus deberes, al propiciar la salida de la abstención en que se mantuvo la austera protesta del pueblo soberano contra todo lo que se hacía, sin derecho, en su nombre. Y, de renuncio en renuncio, esas direcciones han llegado a sus fomentadoras de resignaciones y acomodamientos.
No sin amargura hemos visto también a algunos de los que fueron, con nosotros y más señaladamente que nosotros, sostenedores de la soberanía popular hasta el 2 de enero de 1935, dejar sus ideales de redención nacional para tomar la senda de unos comicios susceptibles de conducir a la disociación de la Unión Cívica Radical.
Ésta no ha de destruirse sin embargo. El intento de los que aspiran a emplear su inmensa fuerza colectiva como una fuerza ciega, para llegar a fines opuestos a las aspiraciones del pueblo radical, de realizar una vida nacional solidaria y digna, de trabajo y de justicia, no puede seguir ya su camino sin que, del mismo seno de la Unión Cívica Radical, surja el empeño consciente de defenderla.
Hemos agotado ya toda esperanza de que los autores de errores y desviaciones reiteradas escuchen nuestras reflexiones, nuestras instancias, nuestras súplicas, nuestras advertencias. Deploramos que las autoridades de la Unión Cívica Radical con el pretexto de conseguir la soberanía política del pueblo, estén colaborando con las oligarquías económicas, entregadas al capitalismo extranjero.
No podemos apartarnos también nosotros del imperativo de nuestra conciencia cívica que nos exige obrar urgentemente ante los males que afligen a la Nación porque afligen a la Unión Cívica Radical. Pues todo riesgo de desintegración moral de la Nación Argentina sería insignificante si la Unión Cívica Radical estuviera en su entereza moral como custodia del patrimonio de la República, porque ella sabría poner por sus propios medios la  reparación y el freno necesario a los daños sucedidos y a los que se avecinan.
 Por lo cual a fin de mantener la vida y unidad plenaria de la Unión Cívica Radical en la cual F.O.R.J.A. ha nacido y vivirá, debemos llamar, como llamamos, a todos los radicales a trabajar por la rehabilitación de sus cuerpos representativos.
Se ha de ilustrar concretamente el criterio de todos con la revelación de los hechos y expectativas que definen el actual momento de la vida nacional, y para ello se citará nombres de personas y Estados sin los cuales la exposición de nuestra causa perdería la claridad necesaria para servir al juicio público. No nos mueve hacia esas personas y naciones, prevención ni desafecto.
F.O.R.J.A., al denunciar el carácter de la gestión del actual gobierno y la ineficacia de sus oposiciones parlamentarias, acusa a las autoridades de la unión Cívica Radical por mantener silencio ante la gravedad de los siguientes problemas:
1. Creación del Banco Central de la Republica  y del Instituto Movilizador de inversiones Bancarias.
2. Preparativos para la Coordinación de Transportes.
3. Creación de Juntas Reguladoras de distintos ramas de industria y comercio.
4. Unificación de Impuestos Internos.
5. Tratado de Londres.
6. Sacrificio económico, impuestos al pueblo en beneficio del capitalismo extranjero.
7. Régimen de cambios.
8. Política petrolífera.
9. Intervenciones militares arbitrarias.
10. Restricciones a la libertad de opinión.
11. Arbitrios discrecionales en el manejo de las rentas públicas.
12. Sujeción de la enseñanza a organizaciones extranjeras.
13. Incorporación a la Liga de las Naciones.
14. Supresión de las relaciones con Rusia.
 15. Investigaciones parlamentarias sobre armamento y comercio de carnes.
16. El crimen del Senado.
17. Aplicación de censuras previas a la expresión de las ideas.
18. Desviaciones de la justicia contra la libertad individual.
Todos los aspectos de la vida nacional que se pasa a examinar, demuestran que ya, se ha impuesto a la República una tiranía económica, ejercida en beneficio propio  por capitalistas extranjeros a quienes se ha dado derechos y bienes de la Nación Argentina; y que, por las facultades extraordinarias que este congreso y los jueces han dado al Gobierno Nacional y por la supresión de derechos individuales, se ha echado las bases para establecer de inmediato una dictadura política que asegure y consolide aquella tiranía

domingo, 29 de mayo de 2011

29 de Mayo Nace Amadeo Sabattini

Un 29 de Mayo de 1892 nacía el Dr. Amadeo Sabattini, Médico y político de la Unión Cívica Radical, pero ¿quién era?, ¿qué pensaba? Y ¿que hizo este prócer de la historia de nuestro Partido?

Algunas de sus características salientes lo mencionan como un Hombre siempre austero de conducta intachable, de valores inalterables, radicado en Villa María, comenzó su militancia y carrera política en la Unión Cívica Radical después de recibido de Médico en la Universidad de Córdoba allí por el año 1919, influenciado directamente por la Reforma Universitaria del 18’ iniciada en la mencionada Universidad y apuntalada por el Gobierno Radical de Hipólito Yrigoyen.

Fue Ministro del segundo Gobierno de Yrigoyen hasta su derrocamiento el 6 de Septiembre de 1930. Luego participaría en algunas revueltas armadas provenientes del propio Radicalismo Yrigoyenista al que él adscribía fervientemente.

A partir del derrocamiento de Hipólito Yrigoyen se mantendría con una fuerte militancia desde la clandestinidad producto de la proscripción del Radicalismo y ante la postura abstencionista de nuestro Partido que no legitimaba el poder de turno compuesto por una oligarquía militar y Económica, que llegó al poder tras el derrocamiento de Yrigoyen para terminar con las conquistas sociales y populares que había logrado el mencionado gobierno radical, instaurando una época de fraude, asociaciones ilegitimas, endeudamiento y entrega del patrimonio Nacional conocida como Década Infame.

Hombre de conceptos lúcidos y dotado de una moral y ética innegable, a través de su pensamiento de tendencia popular y nacional, fue partidario de la redistribución de la propiedad agraria frente a los terratenientes y de la enseñanza laica frente al clero, creía en un Estado fuerte y en una ética rigurosa en el ejercicio de la función pública, era un demócrata ferviente defensor de la patria y la emancipación Nacional, para él su causa era libertad, justicia, paz en un orden jurídico, y sobre todo la honradez. Fue un republicano en todo sentido y sostenía: “Los hombres de pensamiento y las masas trabajadoras, son los que van a mantener la vigencia del régimen democrático”.

En materia Internacional defendió siempre el no intervencionismo y la posición de no alineado, promulgaba la paz por sobre la guerra, defendía la libertad y la justicia por sobre los totalitarismos y los imperialismos de la época y se lo escuchó decir: "...Guerra a las guerras, que son siempre imperialistas... Para ellas, ni una gota de sangre argentina, ni para el totalitarismo ruso, ni para la plutocracia yanqui... Nada de contaminaciones ni de contubernios..."

Alineado al Yrigoyenismo más puro se fue transformando en un dirigente de peso y reconocimiento tanto dentro como fuera de la Unión Cívica Radical.

Luego de que la Unión Cívica Radical levantara el abstencionismo electoral, Amadeo Sabattini se presentaría como candidato a Gobernador de Córdoba en 1936 donde en una elección teñida por la violencia se impondría y de esta forma se convertiría en Gobernador de la Provincia hasta el año 1940. Durante su gobierno lo hizo en un clima democrático, respetando las diferencias y las libertades y promovió importantes reformas de carácter progresista. Entre su obra de gobierno podemos destacar el énfasis puesto en potenciar una política industrial para la Provincia dejando obras como las fabricas militares de san Francisco, Río Tercero y Villa María y las Centrales Hidroeléctricas de San Roque, Cruz del Eje, Río Tercero y La Viña, obras que darían el puntapié inicial a una profunda vida industrial de la provincia de Córdoba en los años sucesivos.

Diferenciado abiertamente de la conducción partidaria por parte del Antipersonalismo liderado por Marcelo T. de Alvear se opuso a la Alianza antiperonista promulgando como lo hizo siempre la construcción popular y nacional con gran sentido social así es que se alineo a mediados de la década del 40’ con el Movimiento de Intransigencia y Renovación (MIR) allí conformó una corriente autónoma conocida como “Línea Córdoba” que mantenía algunas distancias con el MIR.

El MIR tomó fundamentación ideológica en recuperar el camino Yrigoyenista para la Unión Cívica Radical, se lo puede titular como un Movimiento que sentó las bases de un nacionalismo Yrigoyenista. En 1945 y con la Declaración de Avellaneda le dieron vida a un Programa de contenido de centro – izquierda que sería revolucionario, progresista y avanzado para la época, más tarde esta declaración se convertiría en base ideológica de la U.C.R.

Sabattini, ya entrados los años 50’, siempre contrario a la política Unionista de la conducción radical de la época y desechando los ofrecimientos del Peronismo de pasar a sus filas mantuvo durante aquellos años una política intransigente y abstencionista, así fue como se enfrentó hacia dentro de la U.C.R. contra la mayoría que propulsaba los lineamientos desarrollistas de Arturo Frondizi.

Luego del derrocamiento de Perón en 1955 y ante la fractura partidaria de la U.C.R., formaría en 1956 la Unión Cívica Radical del Pueblo junto a los sectores del Balbinismo.

Fallecería un 29 de febrero de 1960 en su casa de Villa María en un clima de total austeridad como fue toda su vida. Durante toda su vida defendió lo que pensaba y vivió como pensaba: "conducta...La vida de un radical en definitiva es eso: conducta..."

Hombres como Sabattini son los que nos siguen marcando el camino de la transformación Nacional, de la política de la moral y la ética, en seguir luchando por un Radicalismo unido de carácter Nacional y Popular como supieron fundar aquellos como Alem e Yrigoyen y sostener y profundizar hombres como Pueyrredón, Oyhanarte, Larralde, Lebensohn, Sabattini, Illia y Alfonsin

Pablo Eduardo Vázquez
29 de mayo de 2011

jueves, 4 de marzo de 2010

Discurso de Leandro Alem en el Mitin del Rosario - 24/08/1890

Conciudadanos:

Bienvenidos seais a ocupar el puesto que vuestro deber os señala; bienvenidos seais a tomar participación en esta verdadera revolución política y social.

Este país había llegado al extremo de ver comprometido el honor nacional. No existía más que la dignidad ultrajada, la libertad perdida, la dilapidación entronizada, la esclavitud constituida, y las voces de ultratumba de nuestros mayores nos pedían estrecha cuenta de nuestro silencio, de nuestra conducta, de nuestra debilidad, de sus sufrimientos ante el escarnio y la befa y el absolutismo de los poderes públicos.

Hubo un sacudimiento general; despertó la opinión y el pueblo se ha dispuesto a romper las cadenas que le oprimían: por eso vemos ese estallido de entusiasmo, esa explosión de sentimientos que a todos nos unen en la llama vivificadora del patriotismo.

¡Desgraciados los pueblos que se hallan animados por el sensualismo! ¡Desgraciados los pueblos que no tienen ideales!

Por no tener ideales cayó la antigua Roma con toda su corte de bajezas y de inmoralidades; por no tener ideales cayó el Perú en la postración más abyecta; por no tener ideales Francia fue esclava de los reyes y pasto de los palaciegos; por no tener ideales la República Argentina ha sufrido la ignominiosa presidencia de Juárez!

Porque en momentos de angustia olvidamos estos sagrados ideales, porque hicimos de nuestras comodidades materiales, concentración de nuestros sentidos y aspiración única de nuestros espíritus, nos hemos visto vejados, ultrajados y deshonrados en nuestras afecciones más caras, sin que a duras penas asomase el sonrojo en nuestras mejillas y palpitaran de vergüenza nuestros corazones.

Al fin miramos a nuestro rededor, consultamos nuestras conciencias, levantamos nuestras frentes, sacudimos nuestro letargo, nos inspiramos en nuestras convicciones, dirigimos los ojos hacia la bandera de la patria, y el pueblo ha recuperado su dignidad y se halla dispuesto a sostenerla, aleccionado por el pasado.

En esta regeneración política y social, el ejército ha hecho causa común con el pueblo.

El ejército está constituido para defender las leyes y las instituciones, no para servir de pedestal a las tiranías; y por eso el ejército, que es argentino, y por lo tanto patriota, al ser hollados los fundamentos de la nacionalidad, al contemplar menospreciadas las libertades y suspendidas todas las garantías, al ver mancillado cuanto más noble y más digno y más santo conservan los códigos del país, al vislumbrar la ruina moral y económica de la República, precipitada por un hombre y una camarilla dueña y señora de vidas y haciendas, se levantó en cumplimiento de su deber y fue a la lucha a pelear ya morir por la causa del pueblo, que eran su causa: por la ley y por la libertad!

Nos hallamos en los principios de la senda colocada frente a nuestros ojos, y es necesario recorrerla hasta el fin, en todas sus escabrosidades, a costa de todos los sacrificios, como corresponde a nuestra historia y a nuestros antecedentes nunca desmentidos ni manchados.

Dejad esa tendencia de esperarlo todo de los gobernantes y grabad en vuestra conciencia la convicción de que este proceder rebaja el nivel moral de los pueblos.

Cuando un hombre está en el poder, necesita el consejo, el apoyo, el cariño y el aliento de sus gobernados, que han de ser sus amigos, no sus vasallos; pero si ese hombre se olvida que se debe al pueblo y no respeta derechos ni constituciones, el pueblo tiene la obligación de recordarle los deberes de la altura, e imponerle su soberanía, si no por la razón, por la fuerza!

LEANDRO N. ALEM
24 de Agosto de 1890

jueves, 3 de diciembre de 2009

Discurso de Hipólito Yrigoyen - 23/09/1919

Discurso de Hipólito Yrigoyen en defensa del petróleo nacional en el Congreso de la Nación

Buenos Aires, 23 de septiembre de 1919. Al Honorable Congreso de la Nación:

“Los problemas de orden legal y económico que la explotación de los yacimientos petrolíferos suscita han merecido preferentemente atención por parte de los gobiernos, habiéndose llegado a concretar en fórmulas legislativas especiales los principios con arreglo a los cuales se ha considerado conveniente encauzar las exploraciones y explotaciones de dichas minas.”
“La ley nº 726 del 26 de agosto de 1875 estableció en su artículo 2º que el redactor de Código de Minería debía tomar como base para la confección de ese trabajo el principio de que las minas son bienes privados de la nación o de las provincias, según el territorio en que se encuentren.”
“El codificador, sin embargo, se apartó totalmente de ese principio y fijó el contrario al reglamento.”
“Esa omisión, si bien sancionada por el Honorable Congreso, resulta en la actualidad dañosa y perjudicial a los interese bien entendidos del país, desde que las conveniencias que tanto de orden fiscal como social se derivan de la utilización múltiple de ese combustible, reclaman la atención del estado.”
“Se reserva, pues, para el estado, en razón de la incorporación de estas minas de petróleo a su dominio privado, el derecho de vigilar toda explotación de esta fuente de riqueza pública, a fin de evitar que el interés particular no la malgaste, que la ignorancia o precipitación la perjudique, o la negligencia o la incapacidad económica la deje improductiva, para lo cual se adoptan en el proyecto disposiciones que fijan y garantizan un mínimo de trabajo y las formas convenientes de realizarlo. Con el mismo concepto se ponen trabas a la posible acción perturbadora de los grandes monopolios.”
“Por la naturaleza misma de los yacimientos, no pudiendo constituir fuentes permanentes de provisión de combustible, desde que su existencia como tal es determinada dentro de un limitado número de años, estando además sujeta a una serie de circunstancias, se impone la intervención y participación del estado y su control en la forma y condiciones en que se manejan esos yacimientos para asegurar su racional explotación e impedir se apresure su agotamiento, y regular la producción y provisión de combustible, de acuerdo con las necesidades del consumo.”
“El estado como encarnación permanente de la colectividad tiene el derecho de obtener un beneficio directo sobre el descubrimiento de estas riquezas. A eso responde la participación que se reserva el estado en el producido neto y bruto de las explotaciones, en forma sin embargo que no reste estímulo al interés privado; tanto más cuanto la mayor parte de dicha participación se destina a servicios públicos, necesidades de la armada, de los transportes ferroviarios, marítimos y fluviales, etc., que resultarán en beneficio inmediato para los mismos y otra buena parte para fomentar el desarrollo de esta misma industria minera.”
“Para no incurrir en los errores que en otros países se han cometido al iniciarse las explotaciones, y a fin de aprovechar lo que en ellos se ha experimentado y para dictar una legislación lo más perfecta posible y adaptable a nuestro país ha sido menester estudiar con toda detención la solución de este importante problema, a fin de no sancionar leyes incompletas o defectuosas cuyo perfeccionamiento, derogación o aplicación traería trastornos o consecuencias perjudiciales para la economía nacional.”
“Era, además, indispensable tener una noción, aunque sólo fuera aproximada, de la importancia del yacimiento petrolífero, estudiar su forma más conveniente de explotación para su ubicación y arbitrar los recursos pecuniarios para llevar a cabo una explotación de cierta importancia.”
“La situación mundial del mercado monetario, del comercio y de las industrias extranjeras, a las que habíamos podido recurrir en los tiempos normales para desarrollar esta industria minera, no ha permitido intensificar la explotación petrolífera; pero cuando V. Honorabilidad, se imponga de los resultados obtenidos y del desenvolvimiento de las explotaciones petrolíferas particulares, se convencerá que difícilmente se hubiera podido hacer más durante la guerra mundial.”
“Después de haber estudiado las leyes que rigen las explotaciones petrolíferas en Estados Unidos, Rusia y Rumania, el Poder Ejecutivo ha llegado a la conclusión de que las que se han dictado en este último país, son las que más conviene adoptar para el nuestro, con algunas modificaciones.”
“En los tres capítulos de la ley que el Poder Ejecutivo somete a la consideración de Vuestra Honorabilidad se ha condensado cuál debe ser el régimen legal, técnico, económico y financiero de las explotaciones de las minas de petróleo, sin desconocer los derechos adquiridos bajo el imperio de las disposiciones del Código de Minería y dando lugar a que la iniciativa privada pueda contribuir al desarrollo de las explotaciones de esta riqueza natural, dentro de los límites prudentes y bajo ciertas condiciones.”
“De acuerdo con las previsiones adoptadas por otras naciones, se prevé la formación de reservas fiscales dentro de las regiones petrolíferas, cuyos resultados beneficiosos pueden descontarse ya, pues así el estado en el presente y en el futuro tendrá siempre en sus manos la producción directa de este valioso combustible y un medio eficaz para contrarrestar posibles perturbaciones de las compañías e intereses particulares.”
“Figura igualmente entre los conceptos que han inspirado el proyecto de ley a la par del fomento de las explotaciones particulares del petróleo, el propósito de fomentar las explotaciones de ese combustible, en aquellas zonas en que aún no ha sido descubierto.”
“El plazo acordado, muchísimo inferior que el que fija en general el Código de Minería, es uno de los medios de estímulo que comprende la presente ley.”
“Tales son, detalles aparate, los lineamientos generales de la iniciativa para la cual el Poder Ejecutivo se empeña en solicitar el estudio y empeño de Vuestra Honorabilidad.”
Hipólito Yrigoyen
Fuente: CLAPS, Manuel A, Yrigoyen, Buenos Aires, Biblioteca de Marcha, Colección los Nuestros, Montevideo, 1971

Fuente: http://www.elhistoriador.com.ar/

viernes, 6 de noviembre de 2009

DISCURSO DE LEANDRO ALEM 12/08/1890

Conciudadanos:

Me creo relevado de analizar la justicia y la legitimidad de la revolución como recurso superior de las sociedades, cuando atraviesan por la situación a que habían llevado a la nuestra sus malos mandatarios.
Al ser colocado al frente de este movimiento de reacción, con la visión clara de mi responsabilidad y mi deber, comprendí que la hora de realizar ese recurso supremo había llegado, para despejar las sombras, que de día en día y en acción vertiginosa se extendían sobre el horizonte límpido y hermoso de la patria!
La revolución, señores, era inevitable desde que todos los resortes constitucionales, todos los medios de reparación, que constituyen los derechos y las libertades del pueblo, habían sido aniquilados y desconocidos por sus gobernantes.
Habiendo consultado a toda la república en sus hombres más puros y pensadores, al mismo tiempo que al ejército y a la armada en sus miembros más distinguidos y caracterizados, adquirí el convencimiento de que la convicción serena de su frente era la expresión, la reclamación del sentimiento argentino cuya sanción y confirmación es notoria en todas sus manifestaciones.
Desde entonces, señores, me consagré por completo a la realización de este mandato, que en eco vibrante ha llegado de momento en momento de todos los ámbitos de la república y con toda modestia, pero en cumplimiento de mi deber, presento a la consideración pública - para que forme juicio sobre si he sabido interpretar y estar a la altura de tan importante misión - los amplios y honorables elementos que organicé en prosecución de esta reclamación de la patria, con todo el tino y prudencia que la situación requería en medio del más vivo espionaje y seguido en todos los momentos.
Y si la revolución, señores, no tuvo éxito en el combate, por circunstancias complejas, debo también confesar ingenuamente, que mucho influyó su propia exagerada gentileza, y me es simpático confundirme en esa responsabilidad.
La revolución debió estallar en casi la totalidad de la república; pero halagado por la idea de que triunfara sin la más mínima efusión de sangre, si fuera posible, habíamos preferido que solo aquí tuviera lugar, creyendo que la situación que alcanzara determinaría la suerte de toda la república.
Yo, señores, me congratulo íntimamente de haber contribuido a que el pueblo argentino se halla levantado unísono con la energía y vitalidad de su carácter a protestar, como corresponde, de sus oprobiosos mandatarios, quedando de hoy en más de pie, firme y sereno con la conciencia de su deber, porque a mi juicio, es este el verdadero y fundamental triunfo de la revolución!
Sí, señores; lo único que nubla mi espíritu es el recuerdo de los que han caído víctimas de tan sagrado deber y para los que pido la gratitud argentina, aunque comprendiendo que algún sacrificio era indispensable para reparar tan deplorable situación.
La revolución iba a estallar otra vez, iniciándose en seguida, mucho más grandiosa que lo que acababa de ser; pero la resolución del Presidente la ha desarmado legítimamente, desde que ella no tenía otro objeto que apartar las obstrucciones que se le hacían al pueblo en el ejercicio de todos sus derechos, y es necesario no olvidar que la parte principal de la acción le corresponde al pueblo; como es necesario no olvidar tampoco, que los hombres de bien deben unirse; que la opinión pública debe vigorizarse por la cohesión para hacer prevalecer la voluntad nacional en las emergencias futuras de la vida política, ya que la obra emprendida por la Unión Cívica debe ser continuada con la misma actividad y energía del presente, porque el rayo de luz espiritual que el Creador ha impreso sobre nuestra frente como Nación, nos impone sagrados y altos deberes en el concierto humano, siendo ésta nuestra tradición gloriosa; y si nuestros padres han concurrido con sus esfuerzos a la conquista del derecho y de la libertad en una gran parte del continente Sudamericano, nosotros tenemos el deber de enseñar y difundir ese derecho, conservando siempre celosos el sentimiento de esa libertad en todas sus manifestaciones, perfeccionándonos de día en día, constituyendo una moral propia en todas las esferas de la vida, que sirva de enseñanza y de fuente inspiradora para todos los pueblos, porque nuestra vida política debe ser un certamen de honor y de competencia, y cuando nos hayamos organizado bajo estos severos preceptos morales, y hayamos tomado el puesto que nos está señalado en la marcha del mundo, recién entonces podremos experimentar la dulce y retempladora melancolía que produce la conciencia del deber cumplido en su más alto concepto!
He dicho.


LEANDRO N. ALEM
12 de Agosto de 1890

martes, 6 de octubre de 2009

Discurso de Ricardo Balbin 10/04/1975 - Posadas (Misiones)

Discurso de Balbín del 10 de abril de 1975

ELECCIONES EN MISIONES (1975)
Acto público en la esquina de Corrientes y Mitre, Posadas



"La presencia en el acto de hombres y mujeres sin temores, de mujeres con sus hijos en brazos, están notificando al país que es preferible afianzar la libertad en el derecho de la democracia, que mandar ejércitos a luchar contra las guerrillas. La guerrilla no estará en la medida que los pueblos se pronuncien de esta manera. Se aventará el terrorismo y se pacificarán las mentes para comprender definitivamente, que en el camino de la democracia real, con un profundo sentido social, la paz reina y la justicia es el símbolo para todos.
Pienso que la participación de todos y cada uno, está fortaleciendo el edificio institucional del país. Alguno ganará, pero todos han servido. Este fue el lenguaje que nosotros iniciamos en el país antes de los procesos electorales. Dijimos una verdad que estamos cumpliendo y ha tenido sus consecuencias. Terminado el comicio alguien gana y alguien pierde, pero todos debemos ayudar porque el pueblo ya se ha pronunciado.
Toda la Nación está en queja. Todo el país se siente no consultado. No se ha acertado en la conducción. Debe rectificarse la conducción. Se dijo de todas las maneras, se explicó en todos los lugares. Podría decirse que la palabra interesada de un senador de un partido político o de un diputado, se pudo decir que era un documento de un parlido político, pero faltaba esto, esta presencia y esta noche para comprender que salen de abajo para arriba reclamos vigorosos de rectificaciones que necesita el país con urgencia, con decisiva urgencia. Porque de continuar de esta manera podemos llegar a situaciones irreparables y hay que evitarlas en nombre del país. Este no es el compromiso de una expresión política que estaba asomando, deberes nacionales obligan al conjunto a repensar cómo deben ser las ubicaciones y en qué medida se pueden obtener las rectificaciones. En nombre de esa lealtad yo les digo que estamos pasando momentos difíciles que se pueden transformar en consecuencias desgraciadas. No soy el augur de cosas que destrozan o angustian, pongo la verdad: aquí hay una queja profunda que está extendida en todo el país. ¿Cuál es el destino de la queja? O la consideramos a tiempo, rectificamos los rumbos, aliviamos circunstancias o la dejamos correr para que cada vez se vaya agudizando más la angustia, la desesperación y el desengaño.
Yo quisiera pasearlos de la mano por el país, a cada uno de los hombres jóvenes, viejos o maduros. Tomarlos de la mano y hacerles caminar por la dimensión de la Argentina. Acá se fueron enumerando los problemas de todas las regiones pero yo les puedo decir a ustedes, porque yo he visto en Santa Cruz que ya le están perdiendo fe a su tierra, porque ven que no es la naturaleza quien los derrota, sino el hombre que los aplasta.
Yo los llevaría al valle del río Negro donde un hombre me dijo a mí, a un hombre que era su amigo: 'no me digas que saque la fruta, no me digas que salve las instituciones, porque si yo arranco la fruta me fundo, y fue mi trabajo'. El ánimo de esa gente es el que tiene que considerar la Señora Presidente de la República.
Debe dejar de estar en los lugares cerrados, donde llegan los que se aprovechan, para que pase lo que dice nuestro candidato, la voz del pueblo y el pensamiento del pueblo y sobre todo, la sonrisa del pueblo. Entonces habría de comprender cuál es la magnitud de su responsabilidad.
Yo he lamentado mucho que mandara los colchones y las frazadas, que vinieran pensiones multiplicadas, que dineros que no sabemos de dónde salen se han repartido aquí -lo lamento por ella- que debe saber que es la Presidente del país y no la compradora de conciencias en Misiones.
Señores adversarios: los hijos de nosotros son también vuestros hijos. Cada uno de nosotros tiene ya la vida realizada, estamos más cerca de la nada que de la vida. ¿ Por qué no manejan esta responsabilidad? Porque el joven radical que se queja, es igual al joven peronista que se queja en silencio. y puede transformarse en un amargado, ayúdenlo, ayúdenlo. Levanten los potenciales de la fuerza moral de su provincia, que va a servir al país, va a ser necesario al país.
Si ganan los otros, será una victoria limpia, pero sería un peligro. Se emborracharían de poder los de allá. y entonces las cosas andarían peor en el país. Pueden desmejorarse definitivamente.
Queremos las instituciones y su permanencia. Estamos en contra de todos los golpes y de los golpeadores. Estamos hartos de dictadores y dictaduras. Queremos fortalecer el país, que vote el pueblo en 1977, todo el pueblo. Si aciertan ganarán, si pierden ganarán otros, pero marchará la República por el camino de la democracia, de la libertad y del derecho.
Este proceso electoral misionero es mucho más importante de lo que cada uno piensa. Porque a la provincia la está mirando el país, y el país quiere saber si puede recobrar la fuerza de la fe, la fortaleza de la democracia.
Jóvenes: cuando los países y sus pueblos bajan la guardia están esclavizadas las Repúblicas. Cuando se pierde la fe en sí mismo, cuando no se consideran las expresiones dadas por un pueblo, se bajan las guardias en su mayoría. Yentonces vienen las minorías torpes, los aventureros sucios que se apoderan de las escenas. Solamente ustedes jóvenes, pueden evitar todo esto. Pueden desde aquí con vuestra decisión levantar la fe del país de nuevo. Algunos dicen que si ganan los radicales en Misiones, será una isla. y yo les digo a ustedes que si gana el pueblo con los radicales, será un símbolo y no una isla.
Nos comprometemos a pasear vuestra victoria por todo el país. No les vamos a decir ganaron los radicales, les vamos a decir con lealtad, ganó el pueblo total de Misiones, la lucha de la reivindicación nacional."

RICARDO BALBÍN

fuente: Carlos Giacobone, "Ricardo Balbín. Discursos

miércoles, 19 de agosto de 2009

Discurso de Leandro Alem 13/04/1890

DISCURSO EN EL MITIN DE LA UNION CIVICA, REALIZADO EL 13 DE ABRIL DE 1890, EN EL FRONTON BUENOS AIRES.

Señores:
Se me ha nombrado presidente de la Unión Cívica, y podéis estar seguros que no he de omitir ni fatigas, ni esfuerzos, ni sacrificios, ni responsabilidades de ningún género para responder a la patriótica misión que se me ha confiado.

La misma emoción que me embarga ante el espectáculo consolador para el patriotismo de esta imponente asamblea, no me va a permitir, como deseaba y como debía hacerlo, pronunciar un discurso. Así, pues, apenas voy a decir unas pocas palabras, pero palabras que son votos íntimos, profundos, salidos, señores, de un corazón entusiasta, y dictadas por una conciencia sana, libre y serena.

Una vibración profunda conmueve todas mis fibras patrióticas al contemplar la resurrección del espíritu cívico en la heroica ciudad de Buenos Aires.

Sí, señores; una felicitación al pueblo de las nobles tradiciones, que ha cumplido en hora tan infausta sus sagrados deberes. No es solamente el ejercicio de un derecho, no es solamente el cumplimiento de un deber cívico; es algo más, es la imperiosa exigencia de nuestra dignidad ultrajada, de nuestra personalidad abatida; es algo más todavía, señores: es el grito de ultratumba, es; la voz alzada de nuestros beneméritos mayores que nos piden cuenta del sagrado testamento cuyo cumplimiento nos encomendaron.!

La vida política de un pueblo marca la condición en que se encuentra; marca su nivel moral, marca el temple y la energía de su carácter. El pueblo donde no hay vida política, es un pueblo corrompido y en decadencia, o es víctima de una brutal opresión. La vida política forma esas grandes agrupaciones, que llámeseles como ésta, populares, o llámeseles partidos políticos, son las que desenvuelven la personalidad del ciudadano, le dan conciencia de su derecho y el sentimiento de la solidaridad en los destinos comunes. Los grandes pueblos, Inglaterra, los Estados Unidos, Francia, son grandes por estas luchas activas, por este roce de opiniones, por este disentimiento perpetuo, que es la ley de la democracia. Son esas luchas, esas nobles rivalidades de los partidos, las que engendran las buenas instituciones, las depuran en la discusión, las mejoran con reformas saludables y las vigorizan con entusiasmos generosos que nacen al calor de las fuerzas viriles de un pueblo.
Pero la vida política no puede hacerse sino donde hay libertad y donde impera una constitución. ¿ y podemos comparar nuestra situación desgraciada, con la de los pueblos que acabo de citar; situación gravísima no sólo por los males internos, sino por aquellos que pudieran afectar el honor nacional cuya fibra se debilita. Yo preguntaría: ¿en una emergencia delicada qué podría hacer un pueblo enervado, abatido, sin el dominio de sus destinos y entregado a gobernantes tan pequeños y cuando el ciudadano participa de las impresiones de la vida política se identifica con la patria, la ama profundamente, se glorifica con su gloria, llora con sus desastres y se siente obligado a defenderla porque en ella cifra las más nobles aspiraciones. ¿Pero se entiende entre nosotros así, desde algún tiempo a esta parte?

Ya habéis visto los duros epítetos que los órganos del gobierno han arrojado sobre esta manifestación. Se ríen de los derechos políticos, de las elevadas doctrinas, de los grandes ideales, befan a los líricos, a los retardatarios que vienen con sus disidencias de opinión a entorpecer el progreso del país. ¡Bárbaros! Como si en los rayos de la luz ..como si en los rayos de la luz, decía, pudieran venir envueltas la esterilidad y la muerte!

Y qué política es la que hacen ellos!! El gobierno no hace otra cosa que echar la culpa a la oposición de lo malo que sucede en el país, y qué hacen estos sabios economistas!. Muy sabios en la economía privada, para enriquecerse ellos; en cuanto a las finanzas públicas, ya véis la desastrosa situación a que nos han traído.

Es inútil, como decía en otra ocasión: no nos salvaremos con proyectos, ni con cambios de ministros; y expresándose en una frase vulgar: 'Esto no tiene vuelta'.

No hay, no puede haber buenas finanzas, donde no hay buena política. Buena política quiere decir, respeto a los derechos; buena política quiere decir, aplicación recta y correcta de las rentas públicas; buena política quiere decir, protección a las industrias útiles y no especulación aventurera para que ganen los parásitos del poder; buena política quiere decir, exclusión de favoritos y de emisiones clandestinas!

Pero para hacer esta buena política se necesita grandes móviles, se necesita fe, honradez, nobles ideales; se necesita, en una palabra, patriotismo... Pero con patriotismo se puede salir con la frente altiva, con la estimación de los conciudadanos, con la conciencia pura, limpia y tranquila, pero también con los bolsillos livianos, y con patriotismo no se puede tener troncos rusos a pares, palcos en todos los teatros y frontones, no se puede andar en continuos festines y banquetes, no se puede regalar diademas de brillantes a las damas, en cuyos enos fementidos gastan la vida y las fuerzas que deberían utilizar en bien de la patria o de la propia familia!. Señores: Voy a concluir, porque me siento agitado. Esta asamblea es una verdadera resurrección del espíritu público. Tenemos que afrontar la lucha con fe, con decisión. Era una vergüenza, un oprobio lo que pasaba entre nosotros; todas nuestras glorias estaban eclipsadas; nuestras nobles tradiciones, olvidadas; nuestro culto, bastardeado; nuestro templo empezaba a desplomarse, y, señores, ya parecía que íbamos resignados a inclinar la cerviz al yugo infame y ruinoso; apenas si algunos nos sonrojábamos de tanto oprobio. Hoy, ya todo cambia; este es un augurio de que vamos a reconquistar nuestras libertades, y vamos a ser dignos hijos de los que fundaron las Provincias Unidas del Río de la Plata!

LEANDRO N. ALEM

jueves, 16 de julio de 2009

Profesión de Fe Doctrinaria

"La profesión de fe doctrinaria es el credo político centenario del radicalismo, expresando su contenido filosófico que le otorga permanencia como requisitoria transformadora, nutre los imperativos éticos, los grandes principios que inspiran su ideología, orientan su conducta ciudadana y guían su accionar político. Las Bases de Acción Política señalan las grandes direcciones de la Acción Política de la Unión Cívica Radical".

El Radicalismo es la corriente histórica de la mancipación del pueblo argentino, de la autentica realización de su vida plena en el cultivos de los bienes morales y en la profesión de los grandes ideales surgidos de su entraña. Hunde sus raíces políticas en lo histórico de la nacionalidad y constituye una requisitoria contra toda filosofía material de la vida humana y del destino de la Nación en el mundo.

Así el Radicalismo se identifica con las más nobles aspiraciones de los pueblos hermanos y lo argentino se articula y adquiere sentido esencial en la lucha emancipadora sudamericana y en el anhelo universal por la libertad del hombre.

Desde el fondo de nuestra historia, trae el Radicalismo su filiación, que es la del pueblo en su larga lucha para conquistar su personería. En la tradicional contienda que nutre la historia argentina, el Radicalismo es la corriente orgánica y social de lo popular, del federalismo y de la libertad, apegada al suelo e intérprete de nuestra autenticidad emocional y humana, reivindicatoria de las bases morales de la nacionalidad; es el pueblo mismo en su gesta para constituirse como Nación dueña de su patrimonio y de su espíritu.

Por lo tanto, la Unión Cívica Radical no es un simple partido, no es una parcialidad que lucha en su beneficio, ni una composición de lugar para tomar asiento en los gobiernos, sino el mandato patriótico de nuestra nativa solidaridad nacional y la intransigencia con que debe ser cumplido el sentimiento Radical indeclinable de la dignidad cívica argentina.
Esa es la razón por la que el Radicalismo es una concepción de la vida, de la vida toda del pueblo, y la Revolución Radical al plantearse partiendo del hombre y de su libertad, hace de la política una creación ética, invisible en lo nacional e internacional, que abarca todos los aspectos que al hombre se refieren, desde el religioso hasta el económico. Por eso el radicalismo no se divide según las parcialidades de clases, de razas ni de oficios, sino que atiende al hombre como hombre, con dignidad, como ser sagrado. Por eso para el Radicalismo los fines son inalterables: los de la libertad y los de la democracia para la integración del hombre, así como pueden ser variables los medios porque son instrumentos, y variables son las condiciones sociales de la realización nacional.

En el proceso transformador que vive el mundo, transfórmase también el Estado, pero el Radicalismo, centrado en su preocupación por el hombre, no puede invertir los fines del Estado, cuyo intervencionismo sólo puede referirse a la administración de las cosas y a los derechos patrimoniales, y no a los derechos del espíritu, morada de la libertad humana.

El mundo entero sufre de un mal profundo proveniente de no adecuar las posibilidades materiales a fines de emancipación del hombre. El Radicalismo cree que sólo una cruzada de honda pulsación humana por la liberación del hombre contra todas las formas degradantes del imperialismo y del absolutismo en todos sus aspectos, podrá salvar al hombre en su grave crisis; así como renueva su fe en el destino de los pueblos de nuestra grande hermandad continental, unidos en su libre soberanía, y luchando por conquistar, junto con los instrumentos de la liberación política, el sistema de garantías sociales, contra todos los privilegios económicos que ahogan la libertad y niegan la justicia.