lunes, 15 de mayo de 2017

LUIS SANTILLÁN VÉLEZ – UCR CÓRDOBA


                Luis Santillán Vélez,  nació en 1859 en la ciudad de Córdoba. Era miembro de una familia distinguida, pero pobre. A los 30 años permanecía soltero según el censo de 1895, situación que se prolongó hasta el día de su fallecimiento. Su casa familiar se hallaba en la zona céntrica cercana al Mercado Sud, más precisamente en la calle Independencia 364.

                Antes de 1890, Luis Santillán Vélez había sido dueño de una regular fortuna, pero con la crisis del 90 dicha riqueza desapareció. De todos modos volvió a empezar, aunque no volvió a gozar de una situación pecuniaria holgada. Ya por entonces se destacaba como periodista y trabajó en el diario Los Principios, fue propietario de una agencia de tierras y comisiones generales que se encargaba de la compra y venta de propiedades urbanas y rurales en Córdoba y otras provincias. Además se ocupaba de toda clase de comisiones comerciales y era martillero público.

                Santillán Vélez se había comprometido con la causa radical desde su nacimiento, fue militante de la Unión Cívica Radical desde su misma fundación en 1890. Sin embargo después de la Revolución del Parque y al poco tiempo de conformada oficialmente la U.C.R., entre 1901 y 1908 fue legislador provincial varias veces por el PAN en representación de diferentes departamentos (Tercero Arriba, Calamuchita, Cruz del Eje, Totoral).

                Al retornar varios ex radicales a la UCR cuando se aplicó la Ley de Reforma Electoral de 1912, Luis Santillán Vélez volvió al antiguo partido que había abandonado en la década del 10 y que según él representaba el verdadero ideario Nacional y popular. Dentro de las filas de la Unión Cívica radical, se convirtió en un Radical Azul desde los inicios de este movimiento, que era el sector del radicalismo más moderado.

                En su actividad empresarial, también organizaba ferias ganaderas, ayudaba al crecimiento de las redes entre propietarios y políticos de diferentes partes de la provincia. Desde la legislatura esas relaciones se expandieron porque muchas de las leyes que promovía y aprobaba favorecían a empresarios de la región pampeana agrupados en la “Liga de Comercio” fundada en Bell Ville en 1904, con ramificaciones en muchos departamentos de esa región. Simultáneamente, fue redactor del diario Los Principios. Además, fue integrante de Comisión Directiva del Club Social y del Jockey Club, a la vez que formó parte de la Liga Patriótica, creada a comienzos del s. XX y de centros de periodistas. Debido a su actividad económica, fue uno de los fundadores de la Sociedad Rural de Córdoba.

                Entre otra de las actividades que desempeño en la sociedad civil de manera constante fue la católica, con una larga y destacada actividad la llevaba a cabo de diferentes maneras, ya sea desde la legislatura provincial o aportando fondos a instituciones confesionales. Entre este tipo de actividades las que más se destacó fue su membrecía en el Circulo Obrero Católico de Córdoba del cual fue presidente entre 1903 y 1906 y posteriormente ocupó otro cargo de alta responsabilidad por debajo de la presidencia. Había sido presentado al Círculo por Sixto E. Ríos en 1897.

                Cuatro años antes de su muerte, “un negocio desgraciado” y por ende nuevos problemas económicos le hicieron tomar la decisión de alejarse de la ciudad de Córdoba, Vélez no había querido pedir dinero prestado a sus amigos, y debió vender todo lo que tenía, declararse en quiebra y partir con el fin de resguardar su “honor” de todos sus conocidos.

                Durante dos años, nadie tuvo noticias de él, hasta que comenzaron a aparecer crónicas peruanas escritas por Santillán Vélez en los diarios La Nación, La Época y La Razón. Se había instalado en la ciudad de Lima y trabajaba en diferentes diarios. Allí, en Lima, se internó en el convento dominico por la devoción que tenía a la Virgen del Milagro. Antes de dejar Argentina, pagó todo lo que pudo, hizo un depósito judicial de más de dos mil pesos por el juicio para Martín Ferreyra y se fue llevando solo lo necesario para el pasaje. Finalmente con una recomendación del P. Salvador pudo ingresar al convento y luego de dos años de muchos sacrificios y pobreza, informaba que ya se hallaba mejor y había comenzado a sentir placer por lo que hacía.

Santillán V,elez, ya sin fortuna y alejado de sus amigos, la política y la Unión Cívica Radical, falleció el 15 de mayo de 1917 en el Convento Dominico, en Lima, Perú.



Pablo Eduardo Vázquez

viernes, 12 de mayo de 2017

AGUSTIN MADUEÑO

Catamarqueño y Radical

                Agustín Madueño nació el 24 de junio de 1868 en Catamarca, en 1891 obtuvo su título de Profesor en la prestigiosa Escuela Normal de Paraná. Contrajo matrimonio con Aidé Mauvecin quien nació el 23 de Junio de 1879 en San Fernando del Valle de Catamarca, y con la que tuvo once hijos.

                Fue uno de los primeros militantes y adherentes de la Unión Cívica Radical desde su fundación en 1891, tal vez sus comienzos en el radicalismo puedan estar ligados a sus estudios en la Escuela normal de Paraná, mientras estudiaba el Profesorado junto a otros, que más tarde, también serían personalidades destacadas de la política nacional. Madueño fue un prócer radical, uno de los fundadores de la U.C.R. de Catamarca, desde sus comienzos en la militancia se referenció y siguió fielmente el liderazgo de Hipólito Yrigoyen a quien le profesaba profunda admiración fundamentalmente por la conducta y las ideas que defendía sin transigir.

                Ocupó diversos cargos en el plano partidario provincial y nacional. De 1916 hasta 1918 fue delegado a la Convención Nacional. Fue senador y diputado provincial, Presidente provisional del Senado de la Provincia de catamarca. Rector del Colegio Nacional, Presidente del Consejo General de Educación, fundador y presidente del Banco Popular de Catamarca, al igual que de la Biblioteca Popular “Sarmiento”. En 1921 fue miembro de la Comisión encargada de conmemorar los cien años de la autonomía de Catamarca, y fue miembro fundador de la Asociación Catamarca en Buenos Aires creada el 10 de junio de 1936.

                Su personalidad extrovertida y sus múltiples vinculaciones le dieron una enorme popularidad. Hombre muy culto, de gran capacidad intelectual y con grandes cualidades en la música, lo llevaron a presidir el Conservatorio de Música de Catamarca.

                Madueño, caracterizado por defender los más altos principios fundacionales de la U.C.R. y sobre todo con gran conducta moral y una tenaz militancia permanente, lo llevaron en 1924, pese a los varios conflictos internos que azotaban el radicalismo local, a la Gobernación de la Provincia.

                Agustín Madueño sucede a Ahumada en la Gobernación, curiosamente llega al gobierno en 1924 apoyado por el partido opositor al radicalismo, Concentración Catamarqueña, quién lo respalda en su candidatura luego de que abandonara la fracción interna que respondía al Presidente Yrigoyen y se pasara a la fracción del Vicepresidente Luna quién lo postula a la Gobernación. Debido a los conflictos políticos, la mayoría de la Legislatura le fue adversa y se resistió a tomarle el juramento de práctica, Madueño juró ante una gran muchedumbre que había penetrado al Palacio Legislativo. Tal medida fue aceptada por el gobierno del Presidente Alvear, que reconoció al gobernador electo, por entender que ante una clara decisión popular no debía esta ser burlada.

                Asumió la Gobernación de la Provincia de Catamarca el 15 de enero de 1924. Lo acompañó como vicegobernador, don Carlos A de la Vega y fueron sus ministros: José Palemón Castro, Sinforeano Herrera, Adolfo Castellano, Alberto J. Navarro y Ernesto Salas.

                Desde el comienzo de su mandato, desarrolló una labor muy importante, intentando  sanear las finanzas de una Provincia, como la de Catamarca, que era deficitaria desde hacía más de una década y donde toda su economía era incipiente y de subsistencia, contando como sus ingresos más importantes los que provenían de los mismos impuestos que recaían sobre la población.

                A pesar de instrumentar diferentes cambios y nuevas políticas, en términos generales era evidente que la situación financiera de la provincia no podría mejorar de no ser por la ayuda que prestaba el gobierno nacional. Invariablemente todos los gobernadores de este período, apelaban en sus mensajes al concurso económico del estado federal para lograr el crecimiento, pero esta situación los ponía en una situación de debilidad y de dependencia con respecto al poder central.

                Aún en una situación económica comprometida, su gobernación fue capaz de proyectar obras como los diques Pirquitas, el Jumeal e Ipizca, como asimismo impulsó la canalización para ampliar el riego a vastas zonas. Sus proyectos, se extendieron aún más y promulgó el mejoramiento de la agricultura y la ganadería y la construcción de una vasta red de caminos vecinales.

                También, durante su gobierno se llevó a cabo el primer censo minero, fue pionero en la construcción de viviendas para trabajadores, mejoró las normas de la administración de justicia, fomentó la radicación industrial y pudo inaugurar un nuevo ramal ferroviario.

                Tras desacuerdos y conflictos políticos entre los distintos actores de la provincia y fundamentalmente por falta de poder llegar a consensos mínimos dentro del Colegio Electoral la realización de elecciones fue postergada. De esa manera, el periodo de Madueño concluyó el 1° de enero de 1928 sin  tener sucesor, por lo que el gobernador saliente entrego el mando al presidente provisional del senado, doctor Tomas A. Vergara. El gobernador provisorio convoco a nuevas elecciones presentándose únicamente la Unión Cívica Radical con la formula Girardi-Figueroa.

                Agustín Madueño, falleció el 12 de mayo 1936 a la edad de 67 años en San Fernando del Valle de Catamarca.



Pablo Eduardo Vázquez

sábado, 29 de abril de 2017

Arnoldo Aníbal Castillo – El Último Caudillo


                Arnoldo Aníbal Castillo nació el 29 de abril de 1922 en Quilmes, provincia de Buenos Aires. Hijo de Gualberto Castillo y Carmen Berrondo, se estableció siendo joven en la provincia de Catamarca, fue allí donde se crió, formó su propia familia y desarrolló la carrera política que lo llevaría en tres oportunidades a la Gobernación.

                Cursó sus estudios primarios en el Colegio Padre Ramón de la Quintana y en la Escuela Normal Fray Mamerto Esquiú, concluyendo el ciclo secundario en el Colegio Nacional Fidel Mardoqueo Castro. Hizo el primer año de Ingeniería Mecánica en la Universidad Nacional de Córdoba y hasta el segundo año de Ingeniería en Minas en la Universidad de San Juan. No pudo terminar los estudios superiores, pero cosechó una larga y fructífera experiencia como empleado de la delegación Catamarca de Vialidad Nacional, donde inició su carrera en la administración pública con 20 años, en 1942. Llegó hasta el máximo puesto que podía alcanzar un agente sin estudios universitarios completos y se desempeñó en el puesto de operador encargado de comisiones de estudios, con especialización en caminos de montaña.

                Se Casó en primeras nupcias con María del Valle Reyes, de cuya unión nacieron sus tres hijos, Dora, Víctor Arnoldo y Oscar Aníbal. Luego de enviudar contrae matrimonio con Inés Acuña.

                En 1949 se radicó en Bolivia en su calidad de integrante de la Comisión Argentino-Boliviana Ferroviaria y Vial, conformada para la construcción de la Ruta Panamericana. Volvió a Catamarca en 1950 y se dedicó a la actividad privada hasta 1963, Afiliado desde su juventud a la Unión Cívica Radical, Fue, sin duda uno de los dirigentes más importantes del radicalismo catamarqueño de los últimos cincuenta años. En 1963 fue elegido diputado provincial. Tres años más tarde fue elegido intendente de la capital de la provincia, aunque no pudo asumir por el golpe de estado que derrocó al presidente Illia, y que instauró la dictadura de Juan Carlos Onganía.

                En 1971, durante la dictadura de Lanusse, fue nombrado intendente de facto de la capital provincial, ocupando ese cargo durante un año. En el período 1972 - 1973 ejerce nuevamente el cargo de Intendente capitalino, cargo que ocuparía nuevamente en el período 1976 a 1978.

                En marzo de 1981 fue nombrado gobernador por el dictador Jorge Rafael Videla; antes de asumir renunció a su afiliación a la UCR, que recuperó apenas dejó el cargo de Gobernador de facto. Durante esta primera gestión normalizó en lo posible la situación de la provincia, impidiendo los arrestos y persecuciones por causas políticas. En diciembre de 1983 entregó el gobierno a Ramón Saadi, del Partido Justicialista, de quien fue un notorio opositor.

                La contradictoria vida política de don Arnoldo Castillo –hombre absolutamente honrado- lo llevó a colaborar tanto con la dictadura de Onganía, como con el “proceso de reorganización nacional”, siendo un hombre de paz y democrático que defendía los postulados de la libertad y la igualdad. Durante el ejercicio de sus funciones en los gobiernos de factos, intento y puso freno al totalitarismo y la violación de los derechos humanos, intentó desde la función pública garantizar los más elementales derechos para toda la sociedad catamarqueña.

                Recuperada la democracia en 1983, y siendo afiliado radical, Castillo se enfrentó con el régimen ominoso de la familia Saadi. Al estallar el enorme escándalo a partir del asesinato de la adolescente María Soledad Morales, La presión popular expresada, fundamentalmente, en las Marchas del Silencio, derivó en la Intervención Federal a la provincia el 17 de abril de 1991, mediante el Decreto Nº 712, firmado por  el presidente de la nación Carlos Menem. Entre los meses de abril y diciembre de 1991, el interventor Luis Prol, no sin resistencias, motorizó el llamado a elecciones provinciales para elegir gobernador y vice, diputados nacionales y provinciales, poniendo término a su intervención. En el corto lapso temporal de siete meses las fuerzas políticas debieron organizarse para la contienda electoral.

                Arnoldo Castillo buscó una alianza que permitiera a la oposición, enfrentar a los Saadi, logrando conformar el Frente Cívico y Social, liderado por el radicalismo. Éste frente, lo llevó como candidato a gobernador y logró la victoria en 1991. La fórmula Arnoldo Castillo y Simón Hernández, se consagraron Gobernador y Vice gobernador respectivamente con los siguientes guarismos: Frente Cívico y Social 62.812 votos, Movimiento de Afirmación Popular (MAP) 48.002 votos. Asumieron la gobernación de Catamarca el 10 de diciembre de 1991 hasta el 10 de diciembre de 1995. Luego de una reelección que les daría un contundente y aplastante triunfo sobre la fórmula del partido justicialista gobernaría la provincia hasta el 10 de diciembre de 1999.

                Durante su mandato al frente de la Gobernación de Catamarca, llevó la paz y, muy esencialmente, se destruyó una organización sombría de impunidad y corrupción liderada por la familia Saadi.

                Puso en acción un importante plan de inversión en obra pública y, de manera especial, en las rutas de la provincia y la electrificación rural, así como en educación. Entre tales obras, se destacan la pavimentación de la Ruta Nacional 60 hasta el Paso de San Francisco, camino a Chile, una obra de verdadera importancia para el comercio exterior del país a través del Pacífico. Y el tramo correspondiente a la Cuesta del Portezuelo de la Ruta Provincial 42, que comunica la capital con Santiago del Estero, con esta obra, produjo un acercamiento entre los habitantes de varios departamentos del este provincial separados por ese casi infranqueable vallado que es el cordón del Ancasti.   De esta forma, .inició un sostenido plan de obra pública, en la red vial y viviendas.

                Además, en 1994, firma el contrato para la explotación de la mina Bajo La Alumbrera. Se impulsa la ley de diferimiento impositivo para facilitar la instalación de empresas y generación de empleo. Se inicia un proceso de cambio de la matriz productiva con asistencia a productores para la reconversión  varietal de la vid, del nogal y desarrollo de la olivicultura. También se implementa el programa de erradicación de escuelas rancho y se concluye y habilita el Nuevo Hospital San Juan Bautista.

                Todo su gobierno estuvo caracterizado por la generación de políticas beneficiosas para la sociedad. En 1999, con motivo de una nueva elección para elegir Gobernador de la Provincia, el candidato del Frente Cívico fue Oscar Castillo, hijo del gobernador, que fue elegido para suceder a su padre.

                Arnoldo Castillo, fue, tal vez, el último de los caudillos, con un gran carisma, lealtad hacia la gente, permanente espíritu de servicio y lo destacaba el gran entusiasmo con el que encaraba cada uno de sus proyectos.

                Luego de haber dejado la gobernación, Arnoldo, se vio aquejado de una afección pulmonar y una progresiva diabetes, que lo inhabilitaron físicamente y permaneció hospitalizado durante años. Falleció en San Fernando del Valle de Catamarca en la madrugada del 29 de septiembre de 2005, a los 83 años de edad.



Pablo Eduardo Vázquez

sábado, 22 de abril de 2017

ARTURO MATEO BAS


Católicos en el radicalismo cordobés



                Nació en la provincia de Córdoba el 21 de septiembre de 1875, eran sus padres don Tomás Bas y doña Eusebia Capdevila. Su padre, Tomás Bas y Garzón, fue un acaudalado comerciante y estanciero, senador provincial por el departamento Unión entre 1876 y 1880, y uno de los primeros dirigentes de la Unión Cívica y posteriormente de la Unión Cívica Radical. Arturo, se casó con Carmen Obregón el 9 de agosto de 1899 y tuvieron tres hijos.

                Al finalizar la escuela primaria en su ciudad natal ingresó como interno en el Colegio del Salvador en Buenos Aires, donde se recibió de bachiller. Se trasladó a Córdoba e ingresó en la Facultad de Derecho, recibiéndose de abogado, en 1895. Más tarde, en 1898 se recibiría de Dr. en Derecho y Ciencias Sociales en la misma Universidad nacional de Córdoba,  con la tesis “Acción Reivindicatoria” que fue publicada por la imprenta Domenici.

                Desde 1909 y hasta la Reforma Universitaria de 1918 ejerció el cargo de profesor de Derecho Público y Derecho Constitucional en la Facultad donde había estudiado. También se desempeñó como abogado de algunas importantes compañías de la provincia, como la empresa Luz y Fuerza Motriz de Córdoba.

                En el ámbito profesional, fue, después de Juan Bautista Alberdi el tratadista por excelencia del Derecho Público Provincial Argentino. Entre los trabajos escritos y publicados por Arturo se pueden mencionar: Tratado de Derecho Público Provincial, El cáncer de la sociedad; Derecho Federal Argentino; La previsión Social Argentina; Acción Parlamentaria; Fallos de la Cámara Federal de Córdoba; La compañía azucarera Concepción ante la Corte Suprema Nacional, contra el Gobierno de Tucumán por inconstitucionalidad de la ley del 18 de julio, titulada de regulación de la producción azucarera, y un folleto titulado Temas Institucionales, publicado en el periódico Los Principios en 1919. Además, fundó la Caja Nacional de Ahorro Postal; promovió la Ley de Accidentes de Trabajo y fue autor de la Ley de Jubilaciones de Bancarios y de Ferroviarios, entre otros logros.

                Tanto su padre como más tarde él, tuvieron una fuerte vinculación con los sectores católicos de los que formaban parte activa. De esta forma, Arturo también tendría una destacada influencia entre los católicos radicales que se remontó a varios años antes de su incorporación formal al partido en 1919. En la localidad de Villa del Totoral, donde aún hoy se encuentra su histórica residencia, fundó la primera Sala de Primeros Auxilios.

                Su vida política comenzó en la Unión Provincial, agrupación surgida en abril de 1909 con el objetivo de disputar las elecciones provinciales de noviembre del mismo año. Fue designado vicepresidente de esta fuerza, pero renunció a ese cargo un mes antes de llevarse a cabo los comicios, disconforme con el proceso de designación de las candidaturas.

                Al poco tiempo en 1913, participó en el Partido Constitucional de Córdoba, y a la vez fundó el mismo partido en la Capital Federal, muchos de sus integrantes eran hombres claramente alineados con la Iglesia. El Partido Constitucional, sustentaba el lema de “Patria, familia, propiedad y tradiciones nacionales”, y pretendía ser una fuerza política que aglutinara a caudillos conservadores a nivel nacional, la agrupación se disolvió en 1918. No obstante, su participación en esta última agrupación, Arturo mantenía desde siempre, una importante influencia en el radicalismo local. A principios de 1915 contribuyó a reconciliar la dirigencia de la UCR provincial realizando una mixtura ideológica, de expectativas y de intereses personales y colectivos, apoyada también por Elpidio González. Tal “reconciliación” se sustanció en el reingreso de varios dirigentes católicos al seno partidario. Desde 1912 a 1916, fue diputado nacional por Córdoba a través de la Unión Nacional, agrupación conformada por un fuerte núcleo de personajes clericales. Arturo M. Bas, ejerció su influencia política en la UCR de la provincia por intermedio de su hermano Ignacio, afiliado radical y de otros militantes radicales. Su hermano, también llevó una activa vida política, siendo candidato a gobernador de Córdoba en 1924 por la Unión Cívica Radical antipersonalista. En las elecciones gubernativas cordobesas de noviembre de 1915, Arturo contribuyó con su ascendiente a que el candidato a vicegobernador de la fórmula radical fuera Julio C. Borda. Asimismo, la prensa lo denunciaba por ser el líder de la agrupación Corda Frates, la cual según los opositores tenía una fuerte influencia en el gobierno radical de Eufrasio Loza (1915-1918) y, sobre todo, en su lobby contrario al movimiento reformista. Recién en 1919, Arturo M. Bas se afilió al radicalismo, tras la aprobación por parte de la dirigencia partidaria, de un programa político y social coincidente con su postura ideológicamente conservadora.

                A partir de su ingreso formal y por un largo periodo, sería el dirigente católico más trascendente del partido. En 1920 y en calidad de miembro de la UCR, fue elegido por segunda vez diputado nacional. Cuando se produjo la fractura del radicalismo a nivel nacional entre Personalistas y Antipersonalistas, Bas se alineó con los segundos. A mediados de la década de 1920 su influencia en el radicalismo declinó, debido a la fortaleza de la fracción personalista, alcanzada principalmente por el sector Sabattinista.

                También fue reconocido por su intervención en favor de la calidad de vida de los trabajadores, acción que llevó a cabo como parlamentario y también a través de su activa participación en las asociaciones católicas. Se incorporó al Círculo Obrero de Córdoba (COC) por primera vez en 1897 y tras haber dejado la institución temporalmente, ingresó nuevamente en ella el 7 de setiembre de 1903. En el interior de los CCOO de la República en la Capital Federal, Bas llegó a adquirir gran relevancia por las diferentes tareas que cumplió: integró la secretaría de trabajo de la institución creada con la finalidad de centralizar la organización de agencias de colocaciones en todo el país, y de ese modo concentrar todo lo referente a la inmigración, la relación entre obreros y patrones, los asuntos legales, y la legislación del trabajo. Su accionar en los CCOO le retribuyó apoyos políticos, ya que su la labor parlamentaria en favor de los derechos laborales es indiscutible.

                Presentó varios proyectos como diputado nacional en favor de los trabajadores, algunos de los cuales se convirtieron en Ley, tales como la Ley 9688 de “Accidentes de Trabajo”, la Ley 9527 de creación de la “Caja Nacional de Ahorro Postal”, la Ley 11173 de “Hogar Ferroviario” y la Ley 11232 de “Hogar Bancario”, entre otras.

                Para reflejar su pensamiento social, nos encontramos con un ejemplo concreto, y son las intervenciones y debates parlamentarios de Arturo M. Bas, en los cuales el legislador justificaba la política social del Estado en la necesidad de “moralizar” a los trabajadores, de fomentar en ellos una “actitud de ahorro y previsión”, de garantizarles condiciones salubres de vida, y de “armonizar” las relaciones entre el capital y el trabajo. Esta defensa pública de la armonía de clases, trataba de aplicar con interpretaciones propias la postura que propiciaba la Iglesia a nivel universal desde León XIII. De allí que su atención en los intereses de los trabajadores era genuino como se evidencia en el debate en el Congreso Nacional del proyecto de ley de Jubilación de los Ferroviarios, presentado por el diputado Manuel Carlés. Bas en su calidad de miembro de la subcomisión especial encargada de tratarlo defendió algunas modificaciones presentadas por la comisión original con vistas a exigir un aporte obligatorio a las empresas, calculado por el Estado, con el propósito de que estas no eludieran sus compromisos económicos, y de ese modo poder organizar la Caja de Jubilaciones. El proyecto modificado fue finalmente sancionado y promulgado como ley N° 9653 en 1915.

                Si bien fue un eficaz diputado propulsor y defensor de proyectos de ley que pretendían mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, no por ello buscaba una completa transformación de las condiciones económicas en las que se asienta el sistema de reproducción capitalista; sus propuestas eran un reflejo de una corriente del catolicismo social que se encontraba entre la más moderada. Para Bas la intervención estatal servía para poner freno al peligro de la “lucha de clases” en aras de la protección de un “orden social” basado en las “tradiciones católicas” de la Nación Argentina. No obstante, no se puede cuestionar la relación que Arturo había establecido con los sectores subalternos ya sea por su intervención en los CCOO y su influencia directa en el COC, ya por su acción militante que logró tener cierto éxito no tanto a pesar de los radicales, en donde encontraba resistencias por su pensamiento conservador.

                 Arturo, fue un intelectual con gran capacidad, tanto académica como profesional. De carácter y pensamiento netamente conservador y con fuertes concepciones y posturas antiliberales, donde el dogma de la iglesia era tal vez la voz implacable para sus pensamientos y que se entroncaban con una retórica que apelaba a la necesidad de proteger los valores y costumbres “nacionalistas”. Si consideramos en conjunto estos aspectos reseñados de su pensamiento, Arturo M. defendía una imagen de la realidad que naturalizaba las desigualdades sociales, reacio a la participación de  las mayorías en el juego político, y antiliberal; al mismo tiempo que manifestaba una sensibilidad hacia la “cuestión social” que fue indudablemente genuina. Arturo fue parte de un sector de la Unión Cívica Radical que si bien propulsaba, fomentaba y acompañaba ciertos cambios que el partido ansiaba para la Nación, no acordaba con el partido en su totalidad ideológica, estos sectores conservadores o mejor llamados “moderados” dentro del partido tuvieron influencia como dijimos acercando posturas entre el partido y los sectores de la iglesia y aquellos otros más tradicionales que veían al radicalismo con desconfianza y hasta con cierta antipatía y que en algún momento le valieron a la Unión Cívica Radical para aglutinar fuerzas de distintas vertientes ideológicas y transformarse en un partido Nacional y popular, donde convivían sectores de distintas extracciones y pensamientos.

                Arturo M. Bas, falleció en Buenos Aires el 22 de abril de 1935 siendo trasladados sus restos al cementerio de San Jerónimo, en Córdoba.






Pablo Eduardo Vázquez

martes, 11 de abril de 2017

DIÓGENES TABOADA, - UCR SAN LUIS


Nació en Ojo de Río, San Luis, en 1887, hijo de Gerónimo L. Taboada y Lucinda Mora. Sus estudios secundarios los realizó en la ciudad de Córdoba, mientras que sus estudios universitarios, los realizo en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires donde obtuvo su título de Abogado.

Se casó María Elia Domínguez, tuvieron 4 hijos: Susana, María Leonor, María Elia y Juan Carlos.

Perteneció desde su juventud a la Unión Cívica Radical y a su pensamiento ideológico. Actuó en las filas de la U.C.R. de San Luis primero y luego tendría un despegue en su carrera a nivel nacional ocupando diversos cargos. Tuvo también, una destacada actuación pública en importantísimos cargos, entre los que figuran:

· 1917- Ministro de Hacienda del gobernador de San Luis, el Dr. Alric.

· Miembro del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados.

· 1920-1924: Diputado Nacional por San Luis. Formó parte de Comisiones integradas por destacados legisladores como: Lisandro de la Torre, Juan B. Justo, Roberto M. Ortiz, Guillermo Rothe y Mario Bravo.

· 1925: Administrador General de Impuestos Internos de La Nación.

· 1926-1928: Presidente de la Caja Nacional de Ahorro Postal.

· 1938: Ministro del Interior del Presidente Roberto Marcelino Ortiz. Su principal preocupación fue terminar con el régimen del fraude electoral que predominaba en su tiempo (durante toda la Década Infame) y que había permitido llegar a la presidencia al propio Ortiz. Ordenó las intervenciones federales a las provincias de Catamarca y Buenos Aires, desplazando de ésta al más entusiasta promotor del "fraude patriótico", el gobernador Manuel Fresco.

Tras la revolución de 1943 fue uno de los más destacados dirigentes de La unión Cívica Radical Antipersonalista, y fue de los principales convocantes de la Marcha de la Constitución y la Libertad del 19 de septiembre de 1945.

Con la conformación de la Unión Democrática entre la Unión Cívica Radical, el Partido Socialista, El Partido Demócrata Progresista  y el Partido Comunista, Taboada fue miembro de la Junta de Coordinación Democrática, presidida por el radical Ricardo Garbellini, e integrada por Justiniano Allende Posse (Centro Argentino de Ingenieros), Germán López (Federación Universitaria Argentina), Bernardo Houssay (científico), José Santos Gollán (rector de la Universidad Nacional del Litoral), Alejandro Lastra, Joaquín de Anchorena (Sociedad Rural Argentina), Laureano Landaburu (PDN), Juan José Díaz Arana (Partido Demócrata Progresista), los radicales José M. Cantilo, Gabriel Oddone, Carlos E. Díaz Cisneros, y Rodolfo Aráoz Alfaro, los socialistas Nicolás Repetto y Alfredo Palacios y el demócratacristiano Manuel Ordóñez.

Durante el gobierno de Juan Domingo Perón, siguió participando de manera activa dentro de las filas de la Unión Cívica Radical, más precisamente alineado con Frondizi, en el sector que sería llamado luego de la ruptura del radicalismo como Unión Cívica Radical Intransigente. A través de allí, secundó la política del después presidente Arturo Frondizi, siendo nombrado en el gabinete presidencial.

· Ministro de Relaciones Exteriores y Culto del Presidente Frondizi.

Durante su gestión asistió a la Quinta Reunión de Consulta de ministros de Relaciones Exteriores, en la cual no tuvo una participación destacada, ya que el tema más urticante era la Revolución Cubana y su posible exportación a otros países de la región del Mar Caribe, y la situación causada por la dictadura en la República Dominicana. En el mes de julio el canciller notificó al gobierno de Fidel Castro su preocupación por la creciente influencia de la Unión Soviética en ese país.

En abril de 1961 se produjo el anuncio de la Alianza para el Progreso por parte del presidente estadounidense John F. Kennedy, que fue recibido con escepticismo por toda América Latina, con excepción del gobierno del presidente Frondizi, que se manifestó el más grande admirador de esa política. El ministro Taboada tampoco mostró entusiasmo por el anuncio, y —en todo caso— dejó el cargo a fines de ese mes.

Durante el resto del gobierno de Frondizi, Taboada fue Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en la República Oriental del Uruguay y en Perú.

Tuvo una gran trayectoria tanto en el plano profesional, como político y público, podemos decir que fue un gran Jurisconsulto y Político, pero por sobre todas las cosas, fue un ejemplar y digno funcionario, que enalteció la función pública con su honradez y capacidad a la hora de trabajar por su provincia o por el país.

Su paso por la vida pública ha quedado señalado por las honrosas distinciones de que ha sido objeto. Fue Condecorado por: Francia, la Santa Sede, Bélgica, Brasil, Guatemala, Perú, Chile, Holanda, República Federal de Alemania, Italia, Bolivia, Colombia, Ecuador, El Salvador, República Federal de Austria, Paraguay, Malta, México, Filipinas y la República Arabe Unida.

Luego de una larga vida pública, y ya a una edad avanzada, falleció en Buenos Aires el 11 de abril de 1978.


Pablo Eduardo Vázquez

sábado, 11 de marzo de 2017

LUIS ALBERTO DOMENICONI: Gobernador de San Luis


El Dr. Luis Alberto Domeniconi nació en San Luis el 7 de mayo de 1922, Hijo de Ovidio Domeniconi. Se graduó de Abogado en la Universidad Nacional de Córdoba en el año 1945.

Fueron sus hijos: Rosario Domeniconi, María del Carmen Domeniconi y María Inés Domeniconi.

Lo llamaban “el pibe”. Militó desde joven en la Unión Cívica Radical, sintiéndose representado como lo dijo con sus propias palabras con los postulados ideológicos, éticos y morales del partido, aquellos mismos que defendieron y pusieron en alto hombres como Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen.

Fue Diputado Constituyente para la Reforma de la Constitución Nacional en 1957, en representación de San Luis.

Fue militante y dirigente de la Unión Cívica Radical hasta la división que se produjo entre UCRP y UCRI, pasando en aquel momento a las filas de la U.C.R.I., fue electo Gobernador de San Luis desde el 1º de mayo de 1958 hasta el 23 de abril de 1962, en que cesó por un Decreto General de Intervenciones del Presidente Guido.

Como gobernador de San Luis, gobernó con discreción, tratando de vigorizar los principios proclamados por el partido radical cuyo jefe virtual era el Presidente de la República, Dr. Arturo Frondizi, que con su acción de gobierno y con su prédica estimulaba a los gobiernos provinciales para que siguieran su ejemplo, sin encontrar resistencia en ninguno de ellos.

Sus principales obras de gobierno:

- Reforma de la Constitución en abril de 1962.

- Se sancionó el Estatuto de Regímenes de los Partidos Políticos., mediante el cual se acordaron a los partidos políticos, franquicias y beneficios durante los procesos eleccionarios.

- Se modificó la Ley Electoral

- Se reorganizó la Dirección de Estadística y Censo.

- Se dictaron nuevas normas para la adjudicación de tierras fiscales.

- Se sancionó el Estatuto del Servicio Doméstico

- Se dictó la Ley sobre .Estructura y Funcionamiento de la Autoridad Minera.

- Se dictó la Ley de Creación de la Caja Forense para Profesionales.

- Se introdujeron modificaciones en la Ley de Contabilidad con el objeto de reajustar las finanzas provinciales.

- Se reformó la Carta Orgánica del Banco de la Provincia.

- Se creó la Sección de Créditos Hipotecarios del Banco de la Provincia con la finalidad de favorecer las construcciones rurales.

- Se resolvió la adhesión de la Provincia al Régimen de Coparticipación Federal, con el fin de fortalecer las finanzas del gobierno.

- Se modificaron la Ley Impositiva y el Código Fiscal con el objeto de fortalecer el régimen impositivo.

- Se creó la Lotería Chica de la Provincia..

- Se acordaron préstamos a la Cooperativa Obrero Automotor Gral. San Martín, a la Municipalidad de Villa Mercedes, a las empresas estatales para el pago de sueldos, a la Municipalidad para obras de pavimentación. A la Cooperativa de Electricidad del Gobierno le compró acciones por valor de $2.000.000.

- Se otorgaron subsidios a la Comuna de San Pablo, al Centro de Maestros Normales Mutualistas y Cooperativistas de Mercedes, a los pobladores afectados por nevadas y a la Villa de Praga.

- Se incorporó al Presupuesto una partida anual por cinco años de $5.000.000 para acordar préstamos a Instituciones Deportivas.

En Obras Públicas:

- Se expropiaron terrenos destinados a los edificios del Banco de la Provincia y de Correos y Telecomunicaciones.

- Se firmó contrato con la Empresa checoslovaca Tecchowoesport para la adquisición de bienes de capital.

- Se expropiaron terrenos para:

. La Planta Esterilizadora de leche.

. El Frigorífico del Centro Oeste de Mercedes.

. Para la instalación de depuradores de líquidos cloacales en San Luis.

. Para la construcción de Oficinas Públicas en San Martín, Las Aguadas y Alzogaray.

. Para una escuela en San Luis.

. Para la construcción del camino a Naschel.

. Para el club Gral. San Martín de Beazley.

. Para el Cementerio de San Jerónimo.

- Se toma un crédito de $80.000.000 m/n para financiar la fábrica de Cemento El Gigante.

- Se modificó el plan de electrificación rural.

- Se amplió, remodeló y mejoró la red de alta y de baja tensión.

- Se construyeron 50 viviendas de emergencia en el Bº Rawson.

- Se expropiaron cuatro manzanas en Mercedes para la construcción de viviendas económicas.

- Se destinó dinero para:

.Un edificio de Oficinas Públicas en Las Chacras.

.Para el arbolado de la ruta Nº 20.

.Para forestaciones alrededor de los diques.

.Para un dique sobre el río Trapiche y para defensas en el mismo río.

En Salud:

- Se realizaron importantes campañas de vacunación masiva anti poliomielítica con SABIN ORAL y para la lucha anti hidatídica.

- Se organizaron las primeras jornadas médico-sanitarias.

- Se concretó un Plan mancomunado con el Ministerio de Asistencia Social y Salud Pública de la Nación para la protección materno-infantil, lo que permitió instalar en el interior de la provincia a ocho médicos pediatras, enfermeras y obstetras, y la distribución más racional de medicamentos y alimentos.

- Se dispuso la ampliación del Dispensario de La Toma.

- Se suscribió con la Dirección General de Asistencia y Previsión Social para Ferroviarios, un Convenio para instalar una Escuela de Asistentes Sociales.

En Educación:

- Se creó el Departamento de Enseñanza Secundaria, Normal, Técnica, Especial y Artística; y el Departamento de Enseñanza Diferenciada.

- Se expropió un terreno con destino al Jardín de Infantes .Maestras Lucio Lucero.

Alberto Domeniconi, quien era abuelo materno del actual dirigente Radical, Leandro Despouy, mantuvo siempre una conducta intachable, en favor de la sociedad que lo rodeaba, un hombre de bien que siempre trabajo en pos de los beneficios sociales de su pueblo y su provincia y que siempre enalteció los valores de la Unión Cívica radical, aún en aquellos tiempos tan difíciles donde la UCR se mantenía dividida entre UCRP yUCRI, Alberto, alineado en la UCRI, siempre intentó y apostó por la unidad partidaria y actuó en consecuencia hasta los últimos días. Falleció en la ciudad de San Luis el 11 de marzo de 1997.


Pablo Eduardo Vázquez

miércoles, 8 de marzo de 2017

Emilio Ravignani


                Emilio Juan Francisco Ravignani nació en Buenos Aires el 15 de enero de 1886. Realizó sus estudios universitarios en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires graduándose en 1909. Se sumó a las filas de la Unión Cívica Radical, precisamente al ingresar a la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, iniciando allí su extensa vida militante dentro del Partido que simbolizaba para él, los valores más puros de democracia, libertad, y respeto a la constitución y las instituciones republicanas. Una vez recibido, en ese mismo año, 1909, comenzó a ejercer la docencia en el Instituto Superior de Profesorado Secundario, encargándose de la asignatura de Historia de América, además, comenzó a colaborar en la revista “Nosotros”.

                Posteriormente, fue profesor de Historia Constitucional Argentina en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de la Plata y luego pasó a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, donde volvió a retomar la asignatura de Historia de América. Su carrera se desarrolló principalmente en esta institución, de la que llegó a ser decano y donde fundaría el Instituto de Investigaciones Históricas. Publicó el Boletín del Instituto, una de las contribuciones más notables a la historiografía y metodología modernas y que sigue editándose en la actualidad. Ravignani era doctor en Derecho y doctor en Filosofía y Letras. En su actividad privada, paralelamente, dio inicio a una larga tradición de abogados en su familia, fundó en 1921, el estudio Jurídico “Ravignani”, que hoy en día, continúa con sus labores.

                Como historiador, Emilio Ravignani, junto con Rómulo Carbía, Luis María Torres y Ricardo Levene, entre otros, formaron la Nueva Escuela Histórica, que comenzó a hacer historia de manera rigurosa y con método científico. En 1920, en pleno proceso de la Reforma Universitaria fue nombrado Director de la Sección de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, bajo el decanato reformista de Alejandro Korn. Allí fundó el Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, que dirigió hasta 1946 y que luego de su muerte llevó su nombre. En la década del 20, Ravignani fue elegido decano en dos ocasiones. También fue uno de los fundadores de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires en 1935.

                Como historiador, desarrolló una obra fundamental para la historia política y jurídica. Su libro Historia Constitucional de la República Argentina de 1927, marcó un hito, y su obra culminante Asambleas Constituyentes Argentinas (1937-1940), en siete tomos, es una obra de gran importancia histórica aún hoy en día. En su obra, focalizó su mirada e investigación en los caudillos y fundamentalmente en Juan Manuel de Rosas, con un enfoque distinto al que se tenía de «barbarie», Ravignani proponía una «conciliación de Rosas y Sarmiento, intentaba lograr la síntesis entre federales y unitarios».

                En el ámbito político, Ravignani se identificó con el
antipersonalismo, siempre con una postura más conservadora dentro de las filas de la U.C.R. de la que proponía el Yrigoyenismo, nunca propuso rupturas, todo lo contrario, fue un hombre de partido que siempre acató y llevó adelante los decisiones que la U.C.R. manifestaba, al punto que fue él mismo quien siendo Diputado más tarde, elaboró un Proyecto de Ley para cambiarle el nombre a las Islas Malvinas por el Nombre de Hipólito Yrigoyen, nunca dejó de levantar las banderas que dieron nacimiento al Partido, siempre fue un defensor a ultranza de la Constitución, las libertades y la República. Siguió el liderazgo en la UCR de Marcelo T. de Alvear. Durante la presidencia de este último, el intendente de Buenos Aires Carlos M. Noel, lo nombró Secretario de Hacienda de la Municipalidad, cargo que desempeñó desde 1922 hasta 1927, allí, demostró su capacidad tanto de hombre de gobierno, como de administrador honesto.

                En el plano partidario Ravignani ocupó muchos cargos, hasta la presidencia del Comité de la Capital de la U.C.R. y el de la seccional 17ª, fue miembro del Comité Nacional, de la Convención Nacional, presidente del Núcleo Unidad, y participó de las reuniones académicas de las sesiones de las comisiones de la Cámara de Diputados.

                Fue uno de los más excepcionales militantes y dirigentes de la Unión Cívica Radical, un extraordinario legislador, un gran intelectual y académico de prestigio internacional que no se encerró atrás de las paredes de una oficina, ni dentro de las páginas de los libros, sino que a sus dotes de académico, también hay que reconocerle grandes virtudes en el plano popular, fue un luchador que nunca abandonó la calle, valiente y audaz, fue un intelectual combativo con grandes virtudes de orador que durante toda su trayectoria política siempre puso por delante los intereses del Partido y de la Nación por sobre los suyos, en tiempos que eran muy difíciles para la democracia y las libertades. Siempre fue un hombre sencillo, jamás un intelectual acartonado, un trabajador de la cultura. Mantenía un gran fervor cívico digno de un gran dirigente de la Unión Cívica Radical, el gran partido que luchaba por reconquistar para el pueblo los derechos asignados en la Constitución Nacional de 1853, perpetrados en esos tiempos por dictaduras infames y populismos fascistas. En la tribuna supo observar y entender el sentir de las masas, en el debate parlamentario se desempeñó con altura y firmeza retomando la defensa de los ideales democráticos.

                Tras el ataque a la Republica consumado por Uriburu y aquellos nefastos e infames generales que golpearon duramente la democracia popular, Ravignani, poseído de una enorme indignación como demócrata, intensificó aún más su militancia radical, lo que le valió llegar en 1936 a la Cámara de Diputados de la Nación, donde sobresalió como legislador trabajador y combativo. Colaboró, a partir de la dictadura infame, con energía en la reorganización nacional de la UCR, en esos tiempos fatales del fraude y la persecuciones continuas a dirigentes radicales, eran tiempos  de una  militancia audaz, valiente y peligrosa a la que Ravignani no le escapó, todo lo contrario, fue uno de los grandes baluartes de aquel radicalismo.

                Durante la década infame (1930-1943), desde que la UCR decidió abandonar el abstencionismo en 1935, resultó elegido diputado nacional en dos periodos consecutivos: 1936-1940 y 1940-1943, este último interrumpido debido al golpe de estado del 4 de junio de 1943.

                También comprendiendo la gravedad de lo que sucedía en Europa, ante el avance del totalitarismo nazi, se metió de lleno a organizar la solidaridad con la II República Española, discrepando con la postura de FORJA, de mirar para otro ladoEn ese mismo período integró la Junta Ejecutiva Central de Acción Argentina, una organización destinada a oponerse al nazismo y presionar al gobierno argentino a declarar la guerra al Eje, junto a Federico Pinedo, Victoria Ocampo, Nicolás Repetto y Julio A. Noble.

                A finales de la década del 30 fue uno de los primeros radicales en comenzar las tratativas con los partidos Socialista y Demócrata Progresista para formar una unión electoral, estrategia que dio origen al sector interno «unionista», sector conservador que dirigió el partido hasta 1946. En esos años participó en la búsqueda de coincidencias con otras fuerzas democráticas para terminar con la vergüenza del fraude y la corrupción conservadora, siendo uno de los principales dirigentes, del sector unionista de la UCR.

                En 1946 resultó elegido nuevamente diputado nacional para el período 1946-1948. Integró entonces el famoso Bloque de los 44, conducido por Ricardo Balbín y Arturo Frondizi del que destacaban también: Raúl Uranga, Silvano Santander, Luis Dellepiane, Nerio Rojas, Ernesto Sammartino Gabriel Del Mazo, Félix J. Liceaga, Oscar López Serrot, Luis Mac Kay, Gregorio Pomar, Honorio Pueyrredón y Antonio Sobral. Este bloque, formó la oposición durante las dos primeras presidencias de Juan D. Perón (1945-1955) y la dirección virtual del partido. Cabe destacar, la acción, el pensamiento, la coherencia y el apego a los principios del partido de aquellos 44 representantes. Este bloque quedó inmortalizado en la conciencia por su tenaz defensa de la democracia y la República, en el Congreso, pudieron ser derrotados por el número, pero nunca en el debate donde se convirtieron en invencibles por sus ideas, su capacidad y su infatigable lucha en defensa de la libertad y los más altos valores republicanos contra un fascismo oculto en una “democracia” populista. Ellos, representan la más importante experiencia legislativa que haya realizado el radicalismo en todo su andar.

                Fue Rector interventor de la UBA desde el 2-11-1943 al 4-11-1943. En 1944, ya casi al final de su vida académica, Ravignani aceptó la oferta de la Universidad de Montevideo, donde se desempeñó como director del Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Humanidades, dos veces al mes viajaba a Montevideo, para atender personalmente la gestión del Instituto de Investigaciones Históricas, y desde allí participaba de reuniones de exiliados argentinos y políticos uruguayos, en un contexto de importantes contradicciones entre los gobiernos de ambos países con referencia a múltiples temas. La victoria del general Juan Domingo Perón en las elecciones de febrero de 1946 llevó, finalmente a Ravignani a su definitivo alejamiento de la Universidad de Buenos Aires, y en diciembre de ese año renunció a su cargo de director del Instituto de Investigaciones Históricas.

                Para la elección de diputados nacionales, de 1951, no rigió la Ley Sáenz Peña como ocurría desde 1912, sino una de circunscripciones uninominales, la Ley 14.032, promulgada en julio de 1951, gracias a la cual cada provincia se dividió en tantas circunscripciones como diputados nacionales debía elegir, por lo que los electores solamente votaban un candidato a diputado (se obtenía la banca por simple pluralidad de sufragios). Merced a esta ley, el oficialismo peronista, se hizo de una mayoría aún más grande en la Cámara baja: 135 bancas para el Partido Peronista y 14 para la UCR, una medida totalitaria, anti democrática y que conspiraba con una Constitución Nacional sometida a los deseos del Peronismo como así también ponía en peligro ciertamente la voluntad de las minorías como así su representación y su vos en los ámbitos deliberativos que Peron transformó en una escribanía para su pretensiones.

                Si bien el escrutinio fue inobjetable, la campaña previa estuvo ensombrecida por los abusos del oficialismo, que era la única fuerza política que podía usar la radio y la incipiente televisión,  controlaba la mayor parte de la prensa gráfica (en abril de ese año el diario “La Prensa” fue expropiado y entregado luego a la CGT, otros fueron cerrados por la Comisión que presidía el diputado oficialista José Emilio Visca y otros periódicos opositores o neutrales estaban muy limitados). Además, se decretó el estado de guerra interno y se apresó a candidatos opositores (entre ellos, Moisés Lebensohn y 25 candidatos a diputados nacionales de la UCR y a 25 de los 28 candidatos a diputado nacional del Partido Socialista por la Capital Federal). La violencia fue tan grande que varios partidos políticos decidieron suspender la campaña proselitista.

                Entre los legisladores nacionales electos por la U.C.R, en 1951 sobresalen Santiago Nudelman, Emilio Ravignani y Carlos Humberto Perette.

                Emilio Ravignani, falleció en Buenos Aires el 8 de marzo de 1954 dejando inmortalizada una vastísima literatura, como así también importantísimos aportes a la historia dentro del campo de la investigación, como legislador una gran trayectoria producto de su inteligencia y capacidad y como dirigente de la Unión Cívica Radical una intachable conducta siendo un claro ejemplo de lucha.

                Su obra como historiador e investigador resultaría interminable, podemos rescatar alguna de sus obras:

· La primera Constitución de Salta y Jujuy, ignorada hasta hoy, La Nación, Buenos Aires, 1911.

· Comisión de Bernardino Rivadavia ante España y otras potencias de Europa 1814-1820, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1913.

· Territorio y población: padrón de la campaña de Buenos Aires, 1778. Padrones complementarios de la ciudad de Buenos Aires, 1806, 1807, 1809, y 1810. Censo de la ciudad y campaña de Montevideo, 1780, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1913.

· Correspondencias generales de la provincia de Buenos Aires: relativas a relaciones exteriores, 1820-1824, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1913.

· Territorio y población: padrón de la ciudad de Buenos Aires, 1778, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1913.

· Relaciones interprovinciales: la Liga Litoral, 1829-1833, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1913.

· Padrones de la ciudad y campaña de Buenos Aires: 1726-1810, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1913.

· Comunicaciones oficiales y confidenciales de gobierno: 1820-1823, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1913.

· Comisión de Bernardino Rivadavia ante España y otras potencias de Europa: 1814-1820, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1913.

· Una comprobación histórica, el comercio de ingleses y la Representación de Hacendados de Moreno, Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1914.

· “Notas para la historia de las ideas en la Universidad de Buenos Aires. El Dr. Carta y la enseñanza de la física experimental”, en Revista de la Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, 1916.

· La sociología, su importancia para los estudios jurídicos, Buenos Aires, 1915.

· Historia del Derecho Argentino, Buenos Aires, 1919.

· Prólogo a Escritos inéditos, de Antonio Zinny, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1921.

· Advertencia a Colección de tratados: 1552 –1553, de Bartolomé de las Casas, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1924.

· La Constitución de 1819, Buenos Aires, 1926.

· Historia Constitucional de la República Argentina, Buenos Aires, 1926-1930.

· Iglesia: cartas anuas de la provincia del Paraguay, Chile y Tucumán, de la Compañía de Jesús, 1609-1614, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1927.

· “Las finanzas argentinas desde 1810 a 1829” (Tesis), en La Nación, Buenos Aires, 6 de marzo de 1927.

· “Dos episodios de nuestras relaciones internacionales”, en La Nación, Buenos Aires, 24 de junio de 1928.

· Un proyecto de Constitución relativo a la autonomía de la Provincia Oriental del Uruguay, Buenos Aires, 1929.

· La política internacional de España al comienzo de primer gobierno de Rosas, Buenos Aires, 1929.

· Las facultades extraordinarias y la suma del poder público en la época de Rosas, Instituto Popular de Conferencias, Buenos Aires, 1930.

· “Cómo manejaba el dictador Juan Manuel de Rosas sus parodias electorales”, en La Nación, Buenos Aires, 6 de julio de 1930.

· Director de tesis: Unitarios y federales en la literatura argentina, de Avelina M. Ibáñez, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1933.

· Noticia preliminar a Catálogo de libros americanos de la Librería Cervantes de Julio Suárez, Buenos Aires, 1933.

· “Designación de una Comisión de Buenos Aires para mediar en la lucha entre Paz y Quiroga (1829-1830)”, en Humanidades, La Plata. 1933.

· Estudios y documentos para la historia del arte colonial, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1934.

· Advertencia a La emancipación hispanoamericana en los Informes Episcopales a Pío VII: Copias y extractos del Archivo Vaticano, de Pedro Leturia, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1935.

· El pacto de la Confederación Argentina, Buenos Aires, 1938.

· “La participación dada por San Martín al Marqués de Torre Tagle en la Independencia del Perú”, en Congreso Internacional de Historia de América, Academia Nacional de la Historia, 1938.

· El Virreinato del Río de la Plata. Su formación histórica e institucional, Buenos Aires, 1938.

· Prólogo a La organización judicial argentina: ensayo histórico. Época colonial y antecedentes patrios hasta 1853, de Manuel Ibáñez Frocham, La Facultad, Buenos Aires, 1938.

· La información histórica y los sofismas de la generalización (un análisis de historiografía y metodología de historización).

· Asambleas constituyentes argentinas, seguidas de los textos constitucionales legislativos y pactos interprovinciales que organizaron políticamente la Nación. Fuentes seleccionadas, coordinadas y anotadas en cumplimiento de la ley 11.857, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1937-1939, 7 tomos.

· “El Virreinato del Río de la Plata (1776-1810)”, en Ricardo Levene (Dir.), Historia de la Nación Argentina, Academia Nacional de la Historia, 1939, volumen IX.

· La participación de Artigas en la génesis del federalismo rioplatense (1813-1820), Cersósimo, Buenos Aires, 1939.

· Advertencia a Ensayos históricos, de Rodolfo Rivarola, Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1941.

· Nuevos aportes sobre San Martín, Libertador del Perú, Comisión Nacional de Museos y Monumentos Históricos, Buenos Aires, 1942.

· Prólogo a El Poder legislativo santiagueño en la época de Ibarra: 1820-1851, de Alfredo Gargaro, Junta de Estudios Históricos, Santiago del Estero, 1944.

· Inferencias sobre Juan Manuel de Rosas, Huarpes, Buenos Aires, 1945.

· Los nombres que usó oficialmente la República Argentina, Academia Nacional de la Historia, Buenos Aires, 1947.

· Debate de la Ley Universitaria en la Cámara de Diputados de la Nación, Buenos Aires, 1947.

· Presentación a Actual momento político argentino, de Elpidio González, Unión Cívica Radical. Comité Central de la Capital Federal. Casa Radical, Buenos Aires, 1947.

· Advertencia a Actas capitulares de la Villa de Concepción del Río Cuarto. Años: 1798 a 1812, Academia Nacional de la Historia, Buenos Aires, 1947.

· Documentos para la Historia de la República Oriental del Uruguay, Ediciones del Instituto de Investigaciones Históricas. Universidad de la República, Montevideo, 1949, 3 volúmenes.
· Prefacio a
San Martín y Artigas: ¿adversarios o colaboradores?, de Daniel Hammerly Dupuy, Noel, Buenos Aires, 1951.

· Prólogo a Carne y bronce: exaltación de Artigas, de Agustín Rodríguez Araya, Ediciones LIL, Montevideo, 1951.

· Trascendencia de los ideales y la acción de Artigas en la Revolución Argentina y Americana, Montes, Buenos Aires, 1951.



Pablo Eduardo Vázquez